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La Importancia de la Virtud en Platón.

La Importancia de la Virtud en Platón.

La importancia de la Virtud en Platón.
La importancia de la Virtud en Platón.

Al Sumo Bien, en el cual consiste la felicidad del hombre, se llega por la práctica de la virtud (areté), que Platón considera como la cosa más preciosa del mundo: “Todo cuanto oro hay encima y debajo de la tierra no es bastante para darlo en cambio por la virtud».

Aunque el concepto platónico de virtud queda todavía lejos de la exactitud sistemática que alcanzará en Aristóteles, no obstante, Platón esboza ya muchas ideas fundamentales que después precisará su discípulo. La diversidad de nociones que aparecen en los distintos Diálogos se armoniza, si se citan dentro de un concepto total, que se va aclarando conforme avanza el desarrollo de su pensamiento.

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La Ley y la Justicia en Platón.

La Ley y la Justicia en Platón.

La Ley y la Justicia en Platón.
La Ley y la Justicia en Platón.

La ley.

En cuanto a la Ley, Platón rebasa la estrechez del particularismo de su maestro Sócrates, tratando de buscar a la ley un fundamento sólido, estable y universal, independiente de la diversidad y variedad de las normas y costumbres de cada ciudad. A esta ampliación del concepto de la ley habían contribuido los sofistas, poniendo de relieve la pluralidad, el relativismo y la diversidad de las leyes civiles locales, contraponiéndolas a la estabilidad, fijeza y universalidad de la ley natural.

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La Política en Platón 

La Política en Platón 

La Política en Platón.
La Política en Platón.

Para apreciar la gran importancia que Platón concede a la ciencia política basta con fijarnos en que le dedica sus dos Diálogos más extensos, el Republica I y las Leyes además de otro dialogo especial, el Político.


Origen de la sociedad.

A los griegos les resultaba difícil concebir al hombre en estado de aislamiento. Consideraban la sociedad como un resultado que brota necesariamente de la misma condición de la naturaleza humana.
Aristóteles reprocha a Platón señalar el origen de la sociedad, fijándose sobre todo en factores de orden económico.

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La Teoría de las Ideas.

La Teoría de las Ideas.

El Ser.

La Teoría de las Ideas.
La Teoría de las Ideas.

Desarrollo del pensamiento platónico sobre las Ideas a través de los «Diálogos».

La Teoría de las Ideas: eje central del Pensamiento Platónico.

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Las Formas de Gobierno de Platón.

Las Formas de Gobierno de Platón.

Las formas de gobierno
Las formas de gobierno

Las formas de gobierno que Platón sistematizó en su República acerca de la diversidad de regímenes políticos conocidos en su tiempo, conforme a su concepto de los distintos «modos de almas», que considera existentes en el hombre. A los cinco modos de almas corresponden cinco modos de gobierno.

La perfección del hombre consiste en el equilibrio perfecto entre todos sus elementos integrantes, reducidos a unidad y regidos por la prudencia del alma superior (nous). Es el tipo de hombre real o de filósofo. La degeneración comienza cuando el alma racional pierde su predominio, y prevalecen las inferiores, llegando a su punto más bajo cuando llegan a dominar los instintos anárquicos de orden puramente sensitivo y pasional. De este desorden resultan los tipos humanos del ambicioso, dominado por el ansia de poder y de honores, y el aviaro, ávido de riquezas.

Cosa semejante sucede en la ciudad. Las distintas clases sociales corresponden a las distintas almas del hombre. Los regímenes van degenerando a partir del más perfecto, aristocracia, pasando por la timocracia, la oligarquía y la democracia, hasta terminar finalmente en la tiranía, que es el peor de todos, en el que no se encuentra nada lueno.

 

Monarquía o aristocracia.

Es la forma pura, ideal y perfecta (gobierno de los mejores), en que el mando es ejercido por un hombre egregio o por unos pocos hombres eminentes, los cuales rigen la ciudad conforme a la prudencia. En ese régimen, adscrito a tiempos legendarios y considerado como el primitivo de Grecia, no existía la división de la propiedad, todas las cosas eran comunes y el equilibrio más perfecto reinaba entre todas las clases sociales.

Las formas de gobierno
Las formas de gobierno

La decadencia de este régimen se inicia por descuidar los gobernantes el cálculo o la aplicación del número nupcial que debe regular las uniones entre las parejas, dando por resultado el desequilibrio social, que se va acentuando cada vez más. Así se originan todos los demás regímenes, que son degeneraciones viciosas o enfermedades de la ciudad. En primer lugar, resulta la:

 

Timocracia o tirnarquía.

Mezcladas las razas de oro, plata, bronce y hierro, se produce la desarmonía y la discordia interior. Se dividen las tierras, hasta entonces comunes. El elemento pasional, que ambiciona victorias y honores, prevalece sobre el racional. Predomina la clase militar, apoderándose de las riquezas y oprimiendo a las inferiores de labradores y artesanos. Este régimen no es todavía del todo malo, porque conserva aún algunos rasgos del régimen aristocrático, pero prepara el camino al advenimiento de otra forma peor de gobierno, que es la oligarquía.

Platón se refiere en concreto al régimen espartano, en el cual se realizan las dos formas, timocrática (s.V) y oligárquica (s.IV). La admiración hacia ese régimen, al que en gran parte se atribuían sus victorias sobre una Atenas debilitada por la democracia, tenía más de tópico, que de otra cosa. Platón no lo considera tampoco como régimen perfecto, sino como una forma ya degenerada, aunque en menor grado que la ateniense, pero en la que aún perduraban algunas, de las virtudes de la educación griega primitiva.

 

Oligarquía.

La ambición creciente de riquezas da por resultado su concentración en manos de una pequeña minoría. De aquí se origina la división de la ciudad en dos clases antagónicas: una pequeña, de magnates riquísimos (oligarcas), que acaparan el dinero y las posesiones, y otra compuesta por una multitud empobrecida, carente hasta de los medios más elementales de vida. Los oligarcas (zánganos con aguijón) se ven obligados a dominar por el terror a un pueblo que los aborrece y que aguarda la ocasión de expulsarlos violentamente del poder.

 

Democracia

Una vez exterminados los oligarcas, el pueblo se apodera del gobierno. Entonces en la ciudad impera la libertad consistente más bien en una verdadera anarquía, en que cada cual hace lo que se le antoja, dejándose llevar por el desenfreno de sus deseos. Todos se consideran capaces para regir la ciudad. Los cargos se proveen por elección popular, y de ordinario recaen en los menos dignos y preparados.

Platón, que conoció en Atenas el régimen democrático, lo fustiga con sus más finas ironías, aunque dirigidas no contra el pueblo en sí mismo, sino contra los demagogos que lo arrastraban en los vaivenes de sus ambiciones, «manto abigarrado de todos los colores”.

 

Tiranía.

En medio del desorden producido por el exceso de libertad, terminan por prevalecer los más audaces y violentos y sobreviene la reacción. El demagogo favorito del pueblo se apodera del mando y se erige en tirano, suprimiendo por completo la libertad. Es el reino más completo de la injusticia, en que impera el desorden, pues se rompe la armonía entre las diversas partes integrantes del Estado, prevaleciendo la más inferior, quedando entronizadas las pasiones más viles y odiosas, encarnadas en el tirano. Es el grado más bajo a que puede llegar la degeneración social de las formas de gobierno.

Platón, que tiene en este punto presente sus experiencias de Siracusa y otras formas de tiranía, como la de Pisístrato y Periandro de Corinto, describe el carácter del tirano con rasgos vivísimos y sombríos. El alma del tirano está dominada por todos los deseos inferiores, tanto los necesarios como los superfluos. A pesar de las apariencias, su vida es la más infeliz de todas. Aplicando un curioso procedimiento matemático, tratá de demostrar que el tirano es desgraciado en el año trescientos sesenta y cuatro días y medio.

En el Político simplifica Platón las formas de gobierno, reduciéndolas a tres fundamentales: monarquía, aristocracia y democracia. El hombre debe imitar el orden del Universo en sus instituciones y en sus leyes. Y ante el hecho inevitable de la degeneración progresiva, propone como remedio la sustitución del poder personal del monarca por el poder de la ley. «Ya que es difícil encontrar el rey ideal, el poder del monarca debe sustituirse por la dictadura de la ley».

 

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Los Números ideales

Los Números ideales

Los Números ideales
Los Números ideales

Los Números ideales: A base del testimonio de la Metafísica de Aristóteles, que se refiere a la enseñanza oral de Platón en sus últimos años, se ha supuesto en el pensamiento platónico un predominio creciente del pitagorismo, de suerte que, sin abandonar su teoría de las Ideas, habría llegado a revestirla con una expresión matemática.

Según Aristóteles, Platón, en la última fase de su pensamiento, habría creído en la existencia de tres órdenes distintos de entidades reales: 1º las Ideas subsistentes; 2°, los seres matemáticos; 3º, los objetos del mundo sensible. Los seres matemáticos serían, pues, intermedios entre los objetos sensibles y las Ideas. Por una parte, serían eternos e inmóviles como éstas; pero, por otra, se distinguirían de ellas en que las Ideas son únicas, mientras que los seres matemáticos son muchos. Platón hace de las Ideas y de los seres matemáticos dos substancias, y pone como tercera substancia la de los cuerpos sensibles». Con el testimonio de Aristóteles coincide el de Teofrasto «Platón coloca en primer lugar los números en la jerarquía de los seres que dependen de sus principios. y después las Idean.

En cuanto a la generación de los números, Aristóteles sugiere la siguiente, partiendo de la realidad del Uno y de la Diada indefinida, como principios de donde resulta la serie de números pares e impares. Los números pares (2, 4, 8) resultan de las tres primeras potencias del 2 (2 x 1 = 2, 2 x 2 = 4, 2 x 4 = 8). Los impares (3, 5, 9) se producen sumando la unidad a cada uno de los pares (2 + 1 = 3, 4 + 1 = 5, 8 + 1 = 9). sumando la unidad al 6 resulta el 7 (6 + 1 = 7).
Y multiplicando por 2 el 3 y el 5 tenemos el 6 y el 10 (2 x 3 = 6, 2 X 5 = 10). Con lo cual queda completa la Década.

No obstante, la teoría de los números ideales, tal como la expone Aristóteles, quizá no refleja el sentido auténtico de Platón, sino de sus sucesores, como Jenócrates y Espeusipo, a quienes combate el Estagirita. El primero sólo admitió los números matemáticos, concebidos como sustancias trascendentes, suprimiendo por este hecho las Ideas; y el segundo llegó al mismo resultado, identificando los números matemáticos con las Ideas. «Puede decirse que Espeusipo resolvió los números ideales en los números matemáticos, mientras que Jenócrates resolvió los números matemáticos en los números ideales”.

La doctrina propia de Platón, tal como se desprende de sus Diálogos, podemos reducirla a lo siguiente:

1º Platón nunca atribuyó a las Matemáticas, sino a la Dialéctica, el lugar supremo en la jerarquía de las ciencias. Las Matemáticas permanecen siempre en un grado intermedio, diferenciándose de la Dialéctica en que ésta aprehende el ser tal como verdaderamente es, mientras que las Matemáticas lo ven como entre sueños, valiéndose de hipótesis y de imágenes.

Al matemático le corresponde la dianoia, mientras que el dialéctico llega hasta la noesis.

2.° Existen tres clases de números: 1) los números ideales (reales); 2) los números matemáticos (conceptos), y 3) los números sensibles (corpóreos, visibles y tangibles). Los primeros son eternos, subsistentes, de naturaleza idéntica a la de las Ideas. Su conjunto probablemente no excedía de la Década. Platón menciona la Unidad en sí primordial (“enada”, «mónada»); la Diada, que consta de limitado (peras) e ilimitado (apeiron), de grande y pequeño, del cual proceden los demás números y las cosas. Los números ideales son géneros supremos, semejantes al «ser”, al «idéntico» y al «diverso” del Sofista. Entran dentro del objeto de la Dialéctica, lo mismo que las demás Ideas, y caen fuera del alcance de las Matemáticas. En el Timeo ejercen la función de ejemplares de la obra del Demiurgo.
Al orden ideal pertenecen también las figuras geométricas ideales: el círculo en sí, las tres especies de triángulos. Tanto los números como las figuras geométricas de este orden ideal son únicos y no se pueden multiplicar ni repetir.

Los números y figuras matemáticas son conceptos que se hallan en la mente del matemático, el cual hace sus cálculos con ellos utilizando el raciocinio (dianoia), las hipótesis y las imágenes. Son extratemporales, pero pueden repetirse indefinidamente. Sólo se pueden concebir, pero no representar.
Los números sensibles son los que van unidos a los cuerpos del mundo material y corren la misma suerte que éstos, corrompiéndose, disolviéndose, son mayores y pequeños, etc.

En realidad, del examen de los Diálogos de Platón no resulta una matematización de las Ideas ni una sustitución de las ideas por los números, sino que los números son elevados a la categoría de ideas, ocupando un lugar idéntico al de las que ya conocemos.

Número de Ideas.

Platón nunca determinó con precisión el número de las entidades que componen su mundo ideal.
En el Cratilo alude vagamente y con un poco de misterio a la existencia de entidades subsistentes, la Belleza y el Bien en sí.


En el Banquete solamente hace resaltar la existencia de la Belleza en sí.

En el Fedón afirma claramente la existencia de un mundo superior invisible, distinto y separado del sensible. Se esboza la supremacía de la Idea de Bien sobre la de Belleza, Admite también las Ideas de más y de menos, de grande y de pequeño. de semejante y desemejante, de fuego y de nieve.

En la República aumenta el número de ideas. Como norma general señala Platón que existen tantos cuantos grupos de individuos naturales o artificiales pueden designarse con un nombre común: «Nuestra costumbre era la de poner una Idea para cada multitud de cosas a que damos un mismo nombre». A las Ideas de la Belleza en sí, de lo Bueno en sí, hay que añadir otras muchas, como por ejemplo la de cama y la de mesa.
En el Parménides el joven Sócrates admite sin dificultad la existencia de las Ideas de Justicia, de Belleza, de Bien, de hombre, de agua, de fuego, etc. Pero se resiste a admitir que las haya también de los objetos groseros o ridículos, como los pelos, el cieno y la suciedad. No obstante, en la respuesta del mismo Parménides se aprecia claramente la intención de Platón de extender el número de Ideas a toda clase de cosas, de suerte que a cada naturaleza distinta corresponda una Idea determinada. Como Ideas señala además lo Uno y lo Múltiple (los seres sensibles son unos en cuanto que participan de lo Uno, y múltiples en cuanto que participan de lo Múltiple), el Movimiento y la Quietud «y todas las demás de este género”, Semejanza y Desemejanza, Generación y Corrupción, Ser y No- ser.

En el Teeteto no menciona Platón las Ideas, pero habla de la existencia de los «comunes», que son: Ser y No-ser, Semejanza y Desemejanza, Identidad y Diversidad, Unidad y Pluralidad, Par e Impar, Bien y Mal, Belleza y Fealdad. El alma se aplica sólo y directamente al estudio de los seres.

En el Sofista establece la existencia de cinco géneros supremos: Ser, lo Idéntico y lo Diverso, Reposo y Movimiento.

En el Timeo añade las Ideas de Animal eterno o de Viviente en sí, de las Figuras geométricas elementales.

En el Filebo distingue la Mónada y la Diada, lo Idéntico y lo Diverso, y menciona la Relación, el Dónde, Cómo, Cuándo, Ser, Acción y Pasión.

El Orden Jerárquico de las Ideas

Tampoo establece Platón un orden fijo y constante entre las entidades pertenecientes a su mundo ideal, El primer lugar es atribuido sucesivamente a la Belleza (Banquete, Fedro), al Bien (Fedón, República), al Ser (Sofista) y al Uno. No obstante, quizá podría establecerse el siguiente orden jerárquico entre las distintas entidades que integran el doble mundo platónico:

  1. I) Mundo eterno y trascendente de las Ideas (inmaterial):

Primer grado: Ideas simples, sin composición y sin mezcla de No-ser:
Belleza (Banquete), Bien (Fedón, República), Ser (Sofista), Uno (Parménides).

Segundo grado: Ideas que expresan los elementos que entran en la composición tal como aparecen en las siguientes antítesis:
Mónada-Diada (Filebo).
Unidad-Pluralidad (Parménides, Teeteto).
Igualdad-Desigualdad (Teeteto).
Idéntico-Diverso (Sofista, Teeteto).
Semejanza-Desemejanza (Parménides, Teeteto, Fedón).
Grande-Pequeño (Fedón).
Más-Menos (Fedón).
Ser-No ser (Parménides, Sofista, Teeteto).
Movimiento-Quietud (Sofista).
Generación- Corrupción (Parménides).
Bien-Mal (Teeteto).
Belleza-Fealdad (Teetéto).

Tercer grado: Ideas compuestas superiores:
Justicia (República).
Logos (Sofista).

Cuarto grado: Ideas compuestas inferiores:
Números ideales (Timeo).
Figuras geométricas perfectas: círculo en sí, las tres especies de triángulos (República, Timeo).
Par-Impar (Teeteto).
Animal eterno, o Viviente en si (Timeo).
Formas elementales (Timeo, Fedón).

Quinto grado: Ideas correspondientes a todas y cada una de las especies naturales de cosas existentes en el mundo físico (República, Parménides, Timeo).

  1. II) Mundo físico temporal, organizado por el Demiurgo (material):

1.º Alma cósmica.
2.º Divinidades astrales: dioses, genios. demonios.
3.º Almas humanas separadas, no unidas a cuerpos materiales.
4.º Almas humanas unidas a cuerpos materiales: hombres.
5.º Seres vivientes: animales, plantas.
6.º Elementos materiales: fuego, agua, tierra, aire.
7.º Materia y Espacio (vacío, no-ser).

 

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Platón y El mundo sensible.

Platón y El mundo sensible.

Platón y el Mundo sensible.
Platón y el Mundo sensible.

Sentido del «Timeo».

Sobre el Mundo sensible el Timeo constituye una enciclopedia científica completa: Cosmología, Física, Mineralogía, Meteorología, Matemáticas, Astronomía, Anatomía, Fisiología, Patología, Terapéutica, Higiene, Teología.

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Pruebas de la existencia de Dios

Pruebas de la existencia de Dios

Pruebas de la Existencia de Dios
Pruebas de la Existencia de Dios

Pruebas de la existencia de Dios. Es inútil querer buscar en Platón la noción de un Dios único, personal, trascendente e infinito. Por lo mismo, es también vano querer hallar en él una demostración rigurosa de la existencia de semejante Dios.

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¿Qué es El Demiurgo?

¿Qué es El Demiurgo?

Qué es el Demiurgo
Qué es el Demiurgo


El Demiurgo. En sus primeros Diálogos Platón conserva, sin modificarlo, el concepto griego tradicional de los, dioses. Solamente se esfuerza por purificarlo, dándole un sentido más aceptable y elevado. Cuando llega a formular su teoría de las Ideas, concentra en ellas su aspiración a lo “divino”, aunque nunca, llegó a definirlas como dioses personales en sentido estricto, ni siquiera a la Idea de Bien.

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Teología de Platón: lo divino

Teología de Platón: lo divino

La Teología en Platón: lo divino.
La Teología en Platón: lo divino.

Lo «Divino».

Para ver la teología de Platón debemos ver sobre lo divino: “Es difícil hallar al Hacedor y Padre de todas las cosas, y, una vez hallado, es imposible hablar de su naturaleza a todos los hombres». Esta dificultad que Platón manifiesta para llegar a conocer la naturaleza de su Demiurgo, la encuentra también todo el que quiera precisar el concepto platónico de lo «divino».