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Los Diálogos de Platón

Los Diálogos de Platón.

Orden probable de los «Diálogos»

1.° Período Socrático.

Los Diálogos de Platón

En este período los Diálogos de Platón tienen forma dramática. (Desde 399, muerte de Sócrates, hasta 388, primer viaje a Sicilia.)

Los llamados diálogos aporemáticos.

Se discuten los problemas, pero casi en ninguno se llega a una solución.

Platón no es puramente socrático, ni siquiera en estos primeros diálogos.

Desde el primer momento rebasa el ámbito intelectual en que se movió Sócrates, aun cuando trate los mismos problemas.

Pero en todos estos Diálogos resalta el propósito apologético de rehabilitar la figura de su maestro.


1.° Apología de Sócrates (h.396).

Escrito al regresar Platón de su viaje a Egipto.

Reproduce la defensa de Sócrates ante sus jueces.

No se ajusta rigurosamente a las acusaciones presentadas ante el tribunal; pero tiene, ciertamente, valor histórico; pues en la fecha de su composición vivían todos o la mayor parte de los que habían presenciado el proceso.


2.º Critón (antes de 395).

Sobre los deberes cívicos.

Sócrates, modelo de ciudadano, renuncia a salvar su vida para permanecer fiel a las leyes de Atenas; a las que da un sentido religioso, como expresión de la voluntad de Dios.


3 Laques.

Sobre el valor militar.

No llega a ninguna conclusión en su intento de definir el valor.

La cuestión tratada (oplomaquia, armadura pesada); parece más bien un pretexto para demostrar prácticamente el método dialéctico que debe seguirse en una discusión.


4.º Hippias menor (II).

Sobre la mentira y la verdad.

No llega a ninguna conclusión.

Insuficiencia del racionalismo moral de Sócrates.


5.º Gorgias (después de 393-392, fecha de la acusación de Polícrates).

Contraposición entre la retórica y la verdadera sabiduría; entre el derecho de la justicia y el de la fuerza.

Hace resaltar la sobriedad de la dialéctica contra los excesos de la retórica.

(Vale más sufrir la injusticia que cometerla.) Contraste entre el placer y la virtud.

Hedonismo inmoral de Polos y Calicles.

Utilitarismo socrático.

Aparece el mito sobre la inmortalidad del alma.

Tiene una finalidad práctica y moral, presentando la Retórica como un arte de mentira; funesto para los individuos y el Estado.


6.º Alcibíades I.

Sobre la justicia.

«Conocerse a sí mismo es el fin del hombre; que consiste en conocerse a sí mismo en cuanto alma”, «El hombre es el alma» (130c-131a).

La virtud es necesaria, tanto para el individuo como para la ciudad.


7.º Menón.

Sobre si la virtud puede ser enseñada.

Conclusión negativa, contraria a la tesis de Sócrates.

Insuficiencia de la razón discursiva, que debe apoyarse en la experiencia y completarse con la intuición.

«La dialettica non basta al sapere; il sapere non basta a la virtú; qui e tutto in Menone».

Aparecen los primeros elementos pitagóricos; la preexistencia de las almas y la reminiscencia.

Por esto quizá habría que retrasar un poco la composición de este diálogo, lo mismo que la del Gorgias.

«Marca la crisis, el momento en que Platón se da perfecta cuenta de que sus problemas trascienden los límites en que pensó y vivió Sócrates».


8.º Ion. Sobre la poesía.

9.° Hippias mayor (I).

Sobre la belleza. Esboza una primera aurora de las Ideas.


10.º Cratilo.

Sobre la propiedad de las palabras.

Contra el heraclitismo.

Insuficiencia de las palabras y de las etimologías para hallar la verdad y la esencia de las cosas.

Aparece la teoría de las Ideas,


11.º Eutifrón.

Sobre la piedad.

Presenta a Sócrates, condenado por asebeia, como modelo de piedad.

Ridiculiza la hipocresía de Eutifrón, que se preocupa más de evitar el pecado que la injusticia.


12.º República (I) (h.390).

Sobre la Justicia (Trasímaco).

2.º Período—Transición.

Desde la fundación de la Academia (387) hasta el segundo viaje a Sicilia (366-365).

Este período rebasa por completo los límites de la enseñanza socrática; y pone de manifiesto su insuficiencia.

Platón, ya con escuela propia, necesita distinguirse no sólo de los socráticos; sino también del mismo Sócrates.

Sócrates sigue figurando como primer personaje; pero su carácter histórico se va desdibujando cada vez más.

El pensamiento de Platón se va haciendo cada vez más abstracto.

La experiencia de Siracusa se refleja en un leve matiz de pesimismo.

El ataque se centra contra los sofistas, cuyos temas favoritos trata.

  1. Diálogos en forma narrativa (387-374).
13.Protágoras.

Trata de la virtud en general, y en especial si puede ser enseñada.

Contra los sofistas.

Se propone señalar la diferencia entre el socratismo y la sofística.

14.Lisis (posterior a 394)

Sobre la amistad. Contra los sofistas.


15. Eutidemo.

Contra las falacias dialécticas de los sofistas. (¿Contra Antístenes?)


16. Cármides.

(Posterior a 403, pues Platón nunca hace figurar a personajes vivos).

Sobre la templanza.

Sócrates fue un buen educador, y no un corruptor de la juventud.

Se aleja de la enseñanza socrática y reduce la virtud a la ciencia.

Intenta definir científicamente la templanza; pero llega a una conclusión negativa.


17. Clitofón.

Expone la doctrina socrática sobre la virtud; considerándola insuficiente para la felicidad.


18. Banquete (poco posterior a 385).

Alude a la destrucción de Mantinea y al «diecismo».

Figura como personaje Aristófanes, que muere en 386.

Sobre el amor y la belleza.

Desarrolla la teoría de las Ideas.


19. Fedón (h.380).

Sobre la inmortalidad del alma.

Fuertemente impregnado de pitagorismo: preexistencia de las almas, escatología, matematismo.

Mayor desarrollo de la teoría de las Ideas que en el Banquete.


20. República.

Primera entrega de los libros II, III, IV hasta 427

 c. Libros V, VI, VII, VIII, IX, X, concluidos antes del segundo viaje a Siracusa (antes de 367).

Todo el República parece concluido hacia el 374.

b) Diálogos en forma mixta.

  Transición a la forma dramática (374-366).


21. Menexeno

(después de 387-6, paz de Antálcidas. Quizá entre 386-2).

Parodia burlesca de la oración fúnebre.

Ridiculiza la hueca retórica de los oradores patrioteros.


22. Fedro (h.374).

Sobre el amor y la belleza, (Bello compendio de toda la filosofía platónica.)


23. Teeteto (h.368).

Escrito poco después de la muerte de Teeteto; herido mortalmente en la batalla del istmo de Corinto (369).

Sobre el conocimiento científico.

Contra el heraclitismo epistemológico.


24. Parménides (h.369).

Autocrítica de la teoría de las Ideas.

Impugnación del ser único de los eléatas.

Redactado en estilo seco y conciso (¿quizá compuesto en Sicilia hacia 366?).

3er Período.

Entre el segundo viaje a Sicilia (366) y el tercero (361).

Retorno a la forma dramática.

25. Sofista (h.365).

Sobre el ser y la teoría de las Ideas.

Continuación del Teeteto.

 Trata de resolver los problemas que dejó planteados en el Parménides.


26. Política (antes de 361).

Sobre las condiciones del gobernante.

Con el Sofista debería formar trilogía otro diálogo titulado el Filósofo; y que Platón no llegó a escribir.

4.º Período. Vejez.

Después del tercer viaje a Sicilia (361) hasta su muerte (347).

Forma dramática.

Predomina el pitagorismo, sobre todo en el problema cosmológico (Timeo).

Sócrates pasa definitivamente a segundo término.

Representa, en frase de Gomperz, el papel de «presidente honorario».


27. Filebo (h.360).

Sobre el placer y el bien.


28. Timeo (h.360-359).

Sobre Cosmología.


29. Critias (inacabado).

Contraposición del Estado agrario al imperialismo marítimo.

Mito de la Atlántida.

Al Critias debería haber seguido el Hermógenes, que Platón no llegó a escribir.


30. Carta VII (después de la muerte de Dión, 353).

31. Leyes (D. L., III 37).

Incompleto. Algunos lo creen póstumo.

Rectifica el idealismo de la República.

Estructura de los «Diálogos».

A los pomposos discursos con que los sofistas pretendían enseñar la ciencia que se jactaban de poseer; opuso Sócrates la forma dialogada; en la cual predomina la interrogación, como una confesión implícita de la propia ignorancia; y una señal del deseo de aprender.

Platón, adoptó el mismo procedimiento como artificio literario; convirtiendo el diálogo socrático en «una de las más espléndidas maravillas artísticas que jamás ha producido el ingenio humano»; elevando el monumento más imperecedero a la memoria de su maestro.

Pero la forma dialogada; aparte de su belleza artística, su vivacidad y su interés dramático; tiene el grave inconveniente de dejarnos perplejos no pocas veces acerca del pensamiento del propio autor.

En los Diálogos de Platón; van más lejos las sugerencias que las afirmaciones.

Cada Diálogo puede considerarse como una pieza completa; o como un verdadero drama filosófico.

No constituyen partes de un sistema; sino investigaciones parciales, relativamente completas; que de su conjunto no es difícil establecer las diversas fases por que atraviesa el pensamiento platónico en torno a los problemas fundamentales.

El número de personajes que intervienen es variable; dos en el Hippias mayor; tres en el Cratilo; cinco en el Lisis; siete en el Laques.

Constituyen una verdadera galería de retratos; por la que desfilan los tipos más característicos de la Grecia del siglo IV: filósofos, sofistas, poetas, políticos, militares, jóvenes de las familias aristocráticas de Atenas, etc.; ofreciendo un vivo reflejo del ambiente y de la vida cultural de aquella época.

Aun cuando se trata de retratos estilizados; sus personajes conservan muchos rasgos reales; constituyendo por lo mismo documentos de gran valor histórico.

Es fácil comprobar que muchas doctrinas que pone en boca de Sócrates; y sus parodias de los discursos de los sofistas; por ejemplo, no son imaginarias, sino que responden exactamente a la realidad.

Platón no hace nunca intervenir a personajes vivos.

Tampoco se atiene rigurosamente a la cronología.

Casi todos los personajes que figuran en sus Diálogos han podido ser identificados con personajes reales.

Quedan en el anónimo el forastero de Elea del Sofista; y el ateniense de las Leyes, que probablemente representa al mismo Platón.

No se ha podido identificar exactamente al Calicles del Gorgias; quizá un personaje ficticio; y a Timeo de Locres, del que sabemos sólo lo que nos dice el mismo Platón; y que tal vez representa a Arquitas de Tarento.

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