Categorías
Período Helenístico-Romano

El Eclecticismo en Grecia.

El eclecticismo en Grecia.

El Eclecticismo en Grecia.
El Eclecticismo en Grecia.

El eclecticismo surge gracias al efecto corrosivo de las controversias entre académicos y estoicos provoca como reacción una actitud conciliadora: A excepción de los epicúreos, que se mantienen aislados y al margen de las luchas, todas las demás escuelas abandonan las posiciones demasiado rígidas y tienden a buscar zonas intermedias, más templadas y menos abiertas a los ataques de los adversarios. La crítica de Carnéades tuvo el efecto de hacer agruparse las grandes escuelas dogmatistas—estoicismo, platonismo, aristotelismo—, para defenderse contra el enemigo común. El resultado fue un eclecticismo, en que se mezclan doctrinas procedentes de todas las escuelas.

Los primeros en adoptar esta actitud son los estoicos (estoicismo medio), cuyo dogmatismo había sido el objeto directo de la crítica de los académicos. Poco después les siguen los académicos (cuarta Academia), y, finalmente, los peripatéticos, aunque éstos se mantuvieron un poco alejados de las controversias. Tanto unos como otros abandonan o, por lo menos, dejan casi en silencio las teorías ontológicas y cosmológicas, y se refugian en las cuestiones morales, quizá por considerarlas un terreno menos expuesto a los ataques de los adversarios. Especialmente los estoicos atenúan el rigorismo de su doctrina clásica, tal como había sido expuesta por Crisipo.

No obstante haber llevado la peor parte en la lucha, pues todas sus tesis fundamentales de Física, Teología y Lógica acusan, los golpes de sus adversarios, hay que reconocer como mérito de los estoicos su intransigencia doctrinal, que sirvió para salvar contra la frivolidad de los académicos buena parte de los restos del pensamiento antiguo.

Esta modalidad ecléctica es la que prevalece en el pensamiento romano, que adopta tardíamente la Filosofía, después de la conquista de Grecia. La Filosofía penetra en Roma a través de los estoicos medios (Panecio, Posidonio) y de los académicos eclécticos (Filón de Larisa, Antíoco de Ascalón). El carácter práctico de ambas tendencias se acomodaba mejor al modo de ser de los romanos, que nunca se interesaron por las cuestiones puramente especulativas.

Eclecticismo En La Stoa. Estoicismo Medio

PANECIO (185/180-112/110).

Natural de Rodas. Discípulo de Diógenes de Babilonia. Tuvo una escuela en Roma, a la que asistieron discípulos ilustres como CORNELIO ESCIPIÓN, EMILIANO EL AFRICANO, a quien acompañó en una embajada a Alejandría (143); Polibio, C. Lelio, Q. Aelio Tuberón, P. Rutilio Rufo, Sexto Pompeyo y el gran jurista y pontífice máximo Quinto Mucio Scévola. Regresó a Atenas después del 135, sucediendo a Antipatros de Tarso en 129.

Se han perdido sus muchas obras: De la Providencia, Sobre las escuelas filosóficas, Sobre la buena disposición de ánimo, Sobre la adivinación, Sobre la Política y un Comentario al Timeo. Cicerón alaba su estilo claro y elegante y se inspiró en su tratado Sobre el deber para componer su libro De officiis.

En Panecio acaba de definirse la tendencia ecléctica iniciada por Diógenes de Babilonia y Antipatros. Combina el fondo estoico con elementos tomados del platonismo (Crantor) y del aristotelismo (Teofrasto, Dicearco). Incluso acoge la actitud dubitativa de la Nueva Academia, contentándose con la probabilidad.

En sus explicaciones comenzaba por la Física, pero concedía mucha mayor importancia a los problemas morales, y prescindía de la Dialéctica. Por influjo de la crítica de Carnéades abandona varias tesis clásicas de la Stoa: la teoría de las conflagraciones periódicas. (Si todo se convierte en fuego, ¿de qué se alimentaría el fuego? Acabaría también por extinguirse.) Se inclina a admitir la tesis aristotélica de la eternidad del mundo. Abandona también la doctrina de la inmortalidad del alma. El alma no era más que un soplo inflamado. Admitía la Providencia como una intervención general de Dios en la naturaleza, pero la negaba en cada caso particular. Abandonó también la teoría de la adivinación. En Psicología redujo a seis las ocho potencias del alma que ponía Crisipo. La generación no pertenece al alma, sino al cuerpo. Y combina las potencias del alma con la división tripartita de Platón.

En Moral fue mucho más moderado y humano que los antiguos estoicos. Consideraba irrealizable el ideal de la apatía del sabio. Rechazaba la unidad de la virtud y distinguía varias clases de virtudes particulares, que “a manera de arqueros tienden a un mismo bien desde puntos distintos”. La norma de la vida moral es seguir la propia naturaleza.

En Política abandona el monarquismo rígido de los antiguos estoicos y se inclina a un régimen mixto, a la manera de Aristóteles.

Distinguía tres Teologías: una poética, o mitológica; otra física, filosófica o racional, y otra civil, o política. La primera es rechazable porque los poetas han atribuido a los dioses acciones indignas de un simple hombre de bien. La segunda es verdadera, pero no es accesible a la mayor parte de los hombres. La tercera, constituida por los ritos y cultos aceptados en las ciudades, debe conservarse y respetarse por su importancia para mantener el orden y la paz entre los hombres.

Posidonio (135-51)

Natural de Apamea (Siria). Quedan pocos datos biográficos. Fue discípulo de Panecio en Atenas. Viajó por Egipto, norte de África, Italia, Sicilia, Galia narbonense y España (Gades). Hacia el año 97 abrió en Rodas una escuela, que se hizo famosa. En ella tuvo por oyentes a Pompeyo y Cicerón. En el año 68 fue a Roma encargado de una misión diplomática. Ejerció gran influencia en el pensamiento romano, habiéndose inspirado en él Lucrecio, Varrón, Séneca, Plinio, Tito Livio, Diodoro, Nicolás de Damasco, Estrabón, Tácito, Flavio Josefo, Apiano, Plutarco, etc. Cicerón lo estimaba extraordinariamente y lo llama «familiaris noster».

Fue uno de los escritores más fecundos de la antigüedad. Su cultura se extendía enciclopédicamente a todos los ramos del saber. Conocemos los títulos de 23 obras suyas, pero ninguna ha llegado hasta nosotros. Continuó la Historia de Polibio, en 52 libros, que abarcaban de 145-86, Sobre los dioses, Sobre el Universo, Sobre los héroes y los demonios; Sobre la adivinación, Sobre el Destino, Sobre los meteoros, Física, De las virtudes, De las pasiones, Meteorología, El océano, Sobre el criterio, Sobre el deber, Discursos exhortatorios, Astrología universal, Las cosas celestes, Las cosas terrestres, Geografía, Retórica, Geometría, Colección histórica (en 49 libros) y un comentario al Timeo.

Para reconstruir su pensamiento hay que acudir a las referencias de Cicerón (De natura deorum, Tusculanas, De adivinatione), a Galeno, Estrabón y Cleómedes.

Posidonio fue un hombre eruditísimo, que cultivó todas las ciencias conocidas en su tiempo. Sus largos viajes le proporcionaron una gran experiencia humana y múltiples conocimientos y ejemplos para ilustrar sus doctrinas. Se le ha calificado como el mayor genio enciclopédico griego después de Aristóteles. Su nota característica es el eclecticismo. Sobre el fondo de la doctrina estoica—aunque más fiel y ortodoxa que la de Panecio—hace entrar elementos de todas las filosofías anteriores, con la sola exclusión del atomismo y el epicureísmo.

Retorna al monismo cósmico. La única realidad es el Cosmos, que comprende todo el ser, constituyendo un gran animal viviente. Del Fuego, principio primordial que penetra la materia eterna, sale toda la diversidad de los seres, escalonados jerárquicamente, pero ligados entre sí por una estrecha conexión, a la manera de los anillos de una cadena. No obstante, la diversidad de seres, en el mundo existe una unidad admirable y una poderosa simpatía procedentes del Fuego, que es a la vez Razón, Sabiduría, Ley suprema de todas las cosas, y que ejerce su Providencia, sobre todo, especialmente sobre los hombres. Del Pneuma divino que penetra todo el Cosmos, dándole vida, movimiento, inteligencia, racionalidad y unidad, resulta una armonía cósmica grandiosa.

Posidonio acoge en su Cosmos todo el panteón de divinidades helénicas, poblándolo de una turbamulta de dioses menores, genios y daimones, unos visibles y otros invisibles. Los astros son divinidades vivientes y animadas.

Todo ser es corpóreo. Pero Posidonio distinguía entre la corporeidad burda, pesada y grosera de los seres terrestres y otra corporeidad sutil, fluida, luminosa, de los celestes. Esta, especie de dualismo entre tierra y cielo, entre materia celeste y terrestre, viene a suplir en cierto modo la carencia de distinción estoica entre cuerpo y espíritu, entre Dios y el mundo.

Todo sale del Fuego primordial y todo retorna a él periódicamente en las conflagraciones universales. Si bien, por influjo de Panecio, las entiende más bien a la manera de grandes catástrofes, en que permanece el mundo sin destruirse por completo.

En su antropología reproduce el dualismo platónico entre alma y cuerpo. El hombre es un microcosmos colocado como lazo de unión entre el cielo y la tierra. Reúne en sí las dos clases de corporeidad, celeste y terrestre. Tiene un cuerpo material, terrestre, y un alma de naturaleza celeste que lo penetra y equivale al espíritu.

En el alma distinguía tres partes, a la manera de Platón, una racional (hegemonikón) y otra irracional, dividida a su vez en irascible y concupiscible. En el hegemonikón multiplicaba las funciones hasta doce. No admitía que pudieran provenir de un mismo principio racional lo irracional y las pasiones. Las pasiones no son esencialmente vicios, sino movimientos de la parte irracional, que no deben extirparse, sino regularse y moderarse sometiéndola a la razón, reduciéndolas al justo medio. Rechazaba la ataraxia.

La virtud tiene por función introducir la armonía entre la parte racional y la irracional, entre el alma y el cuerpo, y preparar el alma para desprenderse y liberarse del estorbo del cuerpo (platonismo). Admitía la preexistencia y la inmortalidad de las almas, las cuales, una vez purificadas de sus adherencias terrestres, se elevan a la región lunar, donde son felices, disfrutando de la contemplación del orden cósmico, por lo menos hasta la conflagración universal.

Del orden riguroso que existe en el Cosmos—regido por una Razón y una providencia divina—deducía la posibilidad de la adivinación. Todo el futuro está implícito en el presente. Una manifestación de la providencia divina consiste en informar a los hombres sobre los acontecimientos futuros. Creía en la magia, en la astrología y en las profecías. Admitía las predicciones por el vuelo de los pájaros y el análisis de las entrañas de las Víctimas. Esta mezcla de filosofía y politeísmo, con sus jerarquías de dioses astrales, hace de Posidonio un precursor del neoplatonismo.

 

El Eclecticismo en la Academia. Cuarta Academia. (110-88/86)

El escepticismo de Arcesilao, Carnéades y Clitómaco había desvirtuado por completo el auténtico platonismo. Pero a partir de Metrodoro, de Filón de Larisa, y sobre todo de Antíoco de Ascalón, se define una reacción de vuelta al verdadero platonismo, aunque con marcado carácter ecléctico.

FILON DE LARISA (159-86).

Natural de Larisa, en Tesalia. En Atenas (h.135) fue discípulo de Apolodoro y de Calicles, que lo había sido de Carnéades. Sucedió a Clitómaco en el escolarcado (110). Durante la guerra de Mitrídates (88) huyó a Roma, donde Cicerón asistió a sus lecciones. Primeramente, profesó el escepticismo, a la manera de Carnéades y Clitómaco. Pero después se inclinó a una concordancia con el estoicismo, abriendo el camino hacia el eclecticismo. Dio gran importancia a la Retórica, y se limitó al cultivo de la Filosofía práctica. Admitía una evidencia suficiente para servir de fundamento a la acción, aun cuando no fuese una representación comprehensiva. Esa evidencia es suficiente para legitimar los juicios prácticos propios de la moral. Estobeo ha conservado su esquema de enseñanza de la moral, que no difiere gran cosa del estoicismo.

ANTIOCO DE ASCALON (15o-68).

Fue discípulo del estoico Mnesarco y de Filón de Larisa, a quien acompañó a Roma el año 88, sucediéndole después en el escolarcado. Fue amigo de Lúculo, a quien siguió a Alejandría el año 6. Aquí cambió de ideas, abandonando decididamente el escepticismo y abrazando el eclecticismo, introduciendo en la enseñanza de la Academia numerosos elementos estoicos. Combatió a Filón de Larisa en un escrito titulado Sosos. Sus doctrinas influyeron en Filón de Alejandría.

Contra los académicos sostenía que, en el fondo del platonismo, del aristotelismo y del estoicismo existía una concordancia esencial, aunque hubiese diferencias verbales. Para ponerlo de manifiesto no reparaba en deformar las doctrinas de las tres escuelas. Pero su intención era reaccionar contra el escepticismo, tratando de unir a todas las escuelas filosóficas en una especie de alianza contra el enemigo común, haciendo resaltar las coincidencias y prescindiendo de las discrepancias.

Aunque se profesaba platónico, adoptó como fondo de su doctrina el estoicismo, bien fuese por no creer que existieran entre ambas cosas diferencias fundamentales, o bien por el vigor con que los estoicos habían mantenido sus tesis contra los escépticos.

Como criterios de verdad adoptaba el consentimiento universal de los filósofos y el sentido común, Reprochaba a los académicos que su doctrina imposibilitaba la acción. Para obrar es necesaria una convicción, una regla y una finalidad. Si no hay alguna certeza, la acción resulta imposible. No es indiferente que los conceptos que motivan una acción sean verdaderos o falsos. La inteligencia misma deja perder los falsos y sólo conserva los verdaderos. Sin memoria es imposible el obrar. En su doctrina sobre la felicidad combinaba las teorías de los estoicos con las de Aristóteles. La virtud es suficiente para la vida beata; más para la vida beatissima hacen falta además los bienes materiales.

El Eclecticismo En El Liceo

La escuela peripatética se prolonga alejada de las luchas entre académicos y estoicos, dedicándose principalmente a la erudición y participando también de la tendencia ecléctica.

 

Aristocles De Mesina (?) (h.180).

Maestro de Alejandro de Afrodisias. Escribió muchas obras sobre Retórica, Ética, De Serapis, Sobre la Filosofía, una comparación entre Homero y Platón. Quedan algunos fragmentos en la Praep. Evang. de Eusebio. Defendió la doctrina aristotélica contra los ataques de sus contemporáneos, pero su actitud es ecléctica, admitiendo elementos estoicos, especialmente la teoría de Dios como mente activa (nous), que penetra toda la naturaleza y de la cual proceden las almas particulares. En esta doctrina se basa el concepto del entendimiento agente único y separado que desarrollará su discípulo Alejandro de Afrodisias, y que por confusión entre los nombres de Aristocles y de Aristóteles será atribuido al segundo.

 

Alejandro De Afrodisias (198-211).

Natural de Afrodisias (Caria, Cilicia). Sólo se sabe de su vida que enseñaba en Atenas como escolarca en tiempo de Septimio Severo (193-211), a quien dedicó su obra Sobre el Hado. Trató de retornar al aristotelismo auténtico y es considerado como el comentador de Aristóteles por excelencia. No obstante, marca más bien una tendencia ecléctica, combinando el materialismo de Estratón con el nominalismo de Boeto de Sidón y de Alejandro de Aigai, y dando cabida a elementos platónicos y estoicos procedentes de sus maestros Aristocles y Herminos, que darán origen a su concepto del entendimiento agente separado.

Fue escritor muy fecundo. Se conservan sus tratados Sobre el entendimiento, Sobre el Hado, Tres libros sobre problemas físicos agitados en las escuelas y su solución, Problemas éticos, De la crasis y del aumento, o de la mezcla. De sus numerosos comentarios a Aristóteles se conservan los siguientes: a los Tópicos, a los Primeros analíticos (libro 1), a la Meteorología, al De sensu et sensato y a la Metafísica (libros I-V).

Su teoría sobre el entendimiento ejerció un influjo profundo en la filosofía árabe y en la escolástica medieval.

En su tratado Peri Nou (De intellectu et intellecto) distingue tres entendimientos:

1º, uno activo, que es separado, eterno, incorruptible e inmortal, que se identifica con Dios (Mente, Razón o Logos de los estoicos). Ese entendimiento no es «parte ni potencia de nuestra alma».

2° Otro es el entendimiento natural, material o potencial, que es propio de cada hombre, quizá como término de su desarrollo orgánico, y que se corrompe en el momento de la muerte juntamente con la materia. Este entendimiento tiene potencia, o capacidad para hacerse todas las cosas, mediante el pensamiento, pero sin ser ninguna de ellas. Mas para pasar al acto necesita la intervención del entendimiento activo.

3º Bajo la acción del entendimiento activo, el entendimiento natural o material se convierte en entendimiento adquirido, en el cual se conserva la ciencia de manera permanente, de suerte que el individuo puede usar de ella cuando quiera. Es fácil deducir que solamente es inmortal el entendimiento activo, y que tanto el pasivo como su participación transeúnte del entendimiento separado, o sea el entendimiento “adquirido”, perecen con la muerte del cuerpo. Tampoco está clara la noción de la espiritualidad del entendimiento pasivo.

Alejandro de Afrodisias ejerció un gran influjo en Plotino y en la escuela alejandrina, así como en los comentaristas posteriores.

Si desea seguir leyendo sobre este período, haga click aquí.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.