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Período Helenístico-Romano

El Liceo

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Aristóteles, por su condición de meteco, no podía tener propiedad en Atenas. Después de su muerte el Liceo se amplió con nuevos edificios, en terrenos cedidos por Demetrio de Faleron (h.310); llegando a contar 2.000 alumnos en tiempos de Teofrasto.

No duró mucho este esplendor, porque en el año 300 fue saqueado por Filipo V de Macedonia y por segunda vez el 200, hasta que en el 86 fue arrasado por las tropas de Sila, quien se llevó consigo a Roma los libros de Aristóteles guardados en la biblioteca de Apelicón.

Teofrasto conserva todavía la amplitud aristotélica del concepto del saber. Pero inicia ya la tendencia empirista, que prevalecerá en sus sucesores, influidos por el pitagorismo; abandonando los estudios de alta especulación y dedicándose al cultivo de la historia, de las ciencias exactas y naturales y de la moral; en conformidad con el ambiente predominante en la época helenística.

La pérdida de la mayor parte de los escritos de los discípulos y sucesores de Aristóteles nos impide apreciar en concreto su pensamiento, debiendo contentarnos con señalar su orientación general. Indicaremos primero la serie de escolarcas y después los restantes representantes hasta fines del siglo I.

 

Escolarcas.

 

Teofrasto (h.388-288/6).

Natural de Eresos, en la isla de Lesbos. Se llamaba Tirtamo, pero prevaleció el sobrenombre de Teofrasto por su dulzura y elegancia de lenguaje. Llegó a Atenas a los dieciocho años, ingresando en la Academia de Platón. Entabló estrecha amistad con Aristóteles, con quien estuvo en Mitilene (Lesbos) después de la muerte de su maestro. Aristóteles le confió la educación de Nicómaco, le ofreció la mano de su hija Pythia y le dejó sus libros en testamento. Regentó el Liceo desde el 324 hasta su muerte. Se dice que Aristóteles, para decidir entre Eudemo y Teofrasto, pidió dos vinos, uno rodio y otro lesbio, y, después de gustarlos, dijo: el rodio es muy dulce; pero es más dulce el lesbio. Acusado en 315 de impiedad, fue absuelto, muriendo en Atenas a los ochenta y cinco años. Dejó su biblioteca a Neleo de Skepsis, hijo del socrático Corisco. Fue muy estimado por la amabilidad de su carácter. Consagró toda su vida al estudio y a la enseñanza. Se calificaba a sí mismo de «hombre de escuela. Sólo quedan fragmentos de sus muchas obras.

Es difícil precisar el alcance de su intervención en los escritos del Corpus aristotelicum, La tesis de Zürcher, aunque apoyada en un impresionante acopio de datos y de erudición, tiene demasiado aspecto de artificio. Resulta extraño que no quede ningún resto de los escritos primitivos de Aristóteles, sobre los que se habría ejercido la amplia labor interpoladora de Teofrasto; como también que no haya quedado ningún testimonio de los autores contemporáneos de la escuela y que fuese admitida sin protestas una adulteración de tanto alcance.

En Lógica.

Modificó el empleo del silogismo, reduciéndolo a un método de deducción. Multiplicó los modos, añadiendo: hasta nueve a la primera figura, entre los que se hallaba la que después fue calificada de figura «galénica». Perfeccionó los silogismos hipotético y disyuntivo y la convertibilidad de los juicios. En los fragmentos de su monografía sobre Física; abundan las observaciones sagaces, rechazando numerosas fábulas y la generación espontánea.

 

Otras disciplinas:

Sus tratados de Historia natural le acreditan como uno de los más eminentes cultivadores de esta rama de la ciencia. Puede considerarse como el primer botánico de la antigüedad. Coleccionó gran cantidad de materiales jurídicos, que reunió en su obra Sobre los contratos, de la que quedan algunos fragmentos. En su tratado sobre los Caracteres bosqueja treinta tipos un poco caricaturescos, revelando un fino sentido de observación junto con un malicioso espíritu para captar e aspecto ridículo de las cosas. Fue un género en que tuvo después numerosos imitadores. Su obra Opiniones de los físicos, es una fuente preciosa, ampliamente utilizada por los historiadores y doxógrafos posteriores. Se conserva un amplio pasaje sobre la sensación.

 

Estratón (h.340-269 /8)

Natural de Lámpsaco. Preceptor de Tolómeo II Filadelfo en Alejandría. Sucedió a Teofrasto, rigiendo el Liceo dieciocho años (288 /6-272 /68). Cultivó la Lógica, la Metafísica, la Moral y la Política, pero sobre todo la Psicología y la Física, lo que le mereció el sobrenombre de “el Físico».

Bajo la influencia de los pitagóricos y del atomismo de Demócrito adopta una actitud netamente materialista, influyendo a su vez en los estoicos. Todo cuanto existe es material. Los cuerpos están constituidos por partículas pequeñísimas, divisibles hasta el infinito, separadas entre sí por intersticios vacíos. Con esto explicaba la condensación y la dilatación, la compresión y la contracción de los cuerpos. La naturaleza tiene horror al «gran vacío”. Las cualidades son nada más que fuerzas materiales. Todos los fenómenos se explican simplemente como efecto de causas naturales. Rechazaba la teoría aristotélica de los lugares. Todos los elementos son pesados y caen hacia el centro de la Tierra.

Su Psicología es completamente materialista. Reduce la vida a puro movimiento. El alma es corpórea, aunque compuesta de una materia sumamente sutil, en perpetuo Movimiento, que penetra todo el cuerpo. No establecía diferencia entre sensación y pensamiento. La parte principal del alma, que realiza las funciones intelectivas, está localizada en la cabeza, en el espacio comprendido entre las cejas, y se relaciona con los órganos de los sentidos por medio de las arterias y de los nervios. En Teología su materialismo y su tendencia al monismo no dejaban lugar para el concepto de un Dios personal.

 

Lycón de Troas (h.3oo-226/s).

Natural de Laodicea (Frigia). Regentó el Liceo cuarenta y cuatro años (272 /68- 228/5). Fue buen retórico y dialéctico. Por su dulzura de lenguaje algunos anteponían una G a su nombre. Pero vacío de conceptos. Cicerón lo califica diciendo «oratione lo cuplex, rebus ipsis ieiunior». Se preocupó sobre todo de cuestiones morales. Ponía el sumo bien en el «placer verdadero del alma», pero sin precisar en qué consistía. Su pedantería y su incapacidad fueron causa de que bajo su escolarcado el Liceo llegara a quedar casi desierto.

 

Aristón de Iulis (Keos).

Escolarca desde 228/5-190? Polemizó contra los académicos y los estoicos. Escribió unos Caracteres.

 

Le sucedió Critolao de Faselis, en Licia (h.230220-143/133).

Fue Escolarca hacia el 190. Fue un orador elocuente, aunque calificaba de peligrosa la oratoria, Bajo su dirección la escuela volvió a recuperar su esplendor. Adoptó una actitud ecléctica, admitiendo doctrinas estoicas y hasta epicúreas: Identificaba el éter de Aristóteles con el pneuma estoico,

considerándolo como la substancia de que se componía el alma, que era material, y mortal. Parece que concebía también a Dios corno material. Sostuvo la doctrina aristotélica de la eternidad del mundo contra las conflagraciones periódicas de los estoicos. Se ocupó sobre todo de cuestiones morales, poniendo el sumo bien y la felicidad en el desarrollo armónico de la vida conforme a la naturaleza. A pesar de su concepto materialista del alma, afirmaba que los bienes de ésta son superior a los del cuerpo, aun cuando en una balanza se echaran de parte del último el mar y la tierra.

 

Le sucedió su discípulo Diodoro De Tiro

(Escolarca desde 143 /133-110?), el cual cultivó sobre todo las cuestiones morales, acentuando la tendencia ecléctica, combinando en su doctrina del sumo bien la virtud de los estoicos con la ausencia de dolor de los epicúreos.

 

Otros peripatéticos.

 

Eudemo de Rodas (h 240)

Ingresó muy joven en el Liceo, habiendo sido muy estimado por Aristóteles y Teofrasto. Fue apellidado el piadoso. Abrió escuela en su patria. Escribió sobre Lógica (Analíticos), añadiendo nuevos modos a la primera figura del silogismo.  Cultivó la Física, la Geometría, la Astronomía, la retórica y la Teología. Carece de fundamento la atribución a Eudemo de la Ética que lleva su nombre. Probablemente la denominación de ese libro proviene de haber sido Eudemo el poseedor del manuscrito.

Dicearco de Messenia (h.350-280?).

Discípulo de Aristóteles. Se distinguió sobre todo como geógrafo, historiador y político. Escribió una Vida de GreciaGeografía, en la cual describía detalladamente las regiones, montañas y ríos, etc. Constituciones. En su Tripolitikos proponía como modelo la forma espartana de gobierno, mixta de monarquía, democracia y aristocracia. Panathenaico, Sobre Ilion, Sobre el descenso al antro de Trofonio. De la muerte. Sobre el alma, donde enseñaba también el concepto materialista de la armonía entre los cuatro elementos del cuerpo, negando su inmortalidad. Escribió también Vidas de filósofos, de Homero, de los Siete Sabios, de Pitágoras y de Platón. Cicerón lo estimaba mucho, calificándolo de «peripateticus magnus et copiosus», «deliciae meae Dicaearchus». No debieron de ser buenas sus relaciones con Teofrasto, contra quien mantuvo la supremacía de la vida práctica sobre la contemplativa, de la fronesis sobre la Sofía.

 

Menón (s.IV).

Discípulo de Aristóteles, que escribió por encargo suyo una Historia de la medicina de la que Kenyon publicó un fragmento en 1892.

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