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Epicuro

Quién fue Epicuro

Quien fue Epicuro.

Quién fue Epicuro
Quién fue Epicuro

Epicuro (341-271/270); fue natural de Samos. Hijo de Neocles, ateniense, maestro de Gramática en Gargettos; que se estableció en Samos hacia el 352. Su madre, Querestraté, practicaba la magia. Estudió en Samos con el platónico Pánfilo. Asistió dos años en Teos (327) a la escuela de Nausífanes; que le inició en el sistema atomista, y a quien más tarde criticará duramente, llamándolo “medusa» por su torpeza. A los dieciséis años (323) fue a Atenas para prepararse al servicio militar; Regresó a Samos (Colofón) y nada sabemos de él hasta el 310; año en que, a sus treinta años de edad, abrió una escuela en Mitilene; que después trasladó a Lámpsaco, y finalmente a Atenas, en 307/6; cuando fue liberada por Demetrio. Compró una casa con un jardín, donde daba sus lecciones. De aquí proviene la denominación de «filósofos del Jardín.

 

Los filósofos del Jardín.

Más que una escuela filosófica, a la manera de la Academia o del Liceo, el jardín de Epicuro era «un círculo de amigos, una especie de seminario o de congregación, o más bien una casa de retiro y un sanatorio moral. Jóvenes inquietos o personas maduras, heridas por la vida, iban allí a buscar un asilo de paz y de amistad».  Hacían en común una vida austera, frugal y retirada. Menospreciaban el dinero y las dignidades. Su finalidad era lograr la paz y la tranquilidad de ánimo, en la cual hacían consistir la felicidad.

El carácter de Epicuro.

Epicuro tenía una salud muy delicada. Padecía una penosa enfermedad renal, y quizá hidropesía. La dulzura y afabilidad de su carácter, su firmeza para sobrellevar sus sufrimientos, le conquistaron el aprecio de sus conciudadanos. Sus discípulos lo veneraban como a un ser divino. Su éxito, aparte de sus dotes personales, se debe a la claridad y sencillez de su enseñanza, acomodada a las tristes circunstancias de su tiempo. Enseñaba a vivir en paz, a conservar la serenidad de alma en medio de las turbulencias exteriores. Murió a los setenta y un años, dejando sus bienes en herencia a sus discípulos con el encargo de continuar su obra.

La Obra de Epicuro.

Sólo han llegado a nosotros unos pocos fragmentos de sus escritos. Diógenes Laercio, a quien por la exposición favorable que hace del epicureísmo algunos han creído partidario suyo, indica más de 300 títulos. Eran famosos el Canon y el Banquete. Sólo quedan unos pocos fragmentos de los treinta y siete libros de su tratado Sobre la Naturaleza. Se conservan tres cartas auténticas: a Idomeneo, a Heródoto, sobre los elementos de la Física, y a Meneceo, sobre los principios fundamentales de moral. La carta a Pitocles, sobre los meteoros, quizá sea un resumen de un discípulo. Las Kyriai doxal (Sentencias principales), si no son auténticas, reflejan exactamente su pensamiento. Son una especie de memorial compendiado de las prácticas que deben observarse para conseguir la tranquilidad y la felicidad. En 1888 encontró Wottke en un manuscrito del Vaticano otra colección de ochenta y una sentencias, extraídas de Epicuro.

 

La Escuela epicúrea.

Epicuro tuvo numerosos discípulos, aunque de poco relieve, que se mantuvieron alejados de las luchas de las escuelas en los siglos posteriores a su maestro.

Como escolarcas se suceden HERMARCO DE MITILENE (h.270), POLISTRATO (en 250), Dionisio (s. III-II), BASILIDES (s. II), Apolodoro, llamado el «tirano del Jardín» (+ 85); ZENÓN DE SIDÓN (+ h.76), FEDRO (h. 90/70), PATRÓN (70-51).
Fuera de Atenas siguieron el epicureísmo FILÓNIDES DE LAODICEA (h.200-130), que enseñó en Antioquía; FILODEMO DE GADARA (s.I a. J. C.), amigo de Cicerón, que enseñó en Roma y de cuyos escritos se han recuperado fragmentos en papiros de Herculano. La gran figura del epicureísmo romano es TITO LUCRECIO CARO (h.95-51 a. J. C.), que en su poema De rerum natura expuso la doctrina epicúrea en versos elegantísimos, completándola con elementos de Empédocles. Hacia el año 200 después de J, C., Diógenes de Enoanda (Licia). hizo labrar en piedra una inscripción en que resume las ideas principales del epicureísmo.

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