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La Ciencia Helenística

Fundación del Museo y de la Biblioteca de Alejandría.

LA FUNDACIÓN DEL MUSEO Y DE LA BIBLIOTECA EN ALEJANDRÍA

Museo y Biblioteca de Alejandría
Museo y Biblioteca de Alejandría


Fueron importantes las consecuencias provocadas por la expedición de Alejandro en el ámbito de la vida espiritual de los griegos y la serie de transformaciones en la visión tradicional acerca del hombre y de la vida, que exigieron el nacimiento de los nuevos movimientos filosóficos que acabamos de exponer. Entre otras cosas hemos mencionado el surgimiento de nuevos centros culturales en Pérgamo. Rodas sobre todo en Alejandría. Atenas logró conservar su primacía en el terreno de la filosofía, pero Alejandría se convirtió en un gran centro de cultura científica. que alcanzó las más altas cumbres conquistadas por el mundo antiguo.

¿Cómo fue posible este fenómeno? Examinemos con brevedad las razones socio—político—culturales que nos permiten responder a este interrogante.

Las obras de construcción de la ciudad, que Alejandro dedicó a la memoria de su propio nombre, se iniciaron en el 332 a.C. y duraron mucho tiempo. El lugar había sido elegido con una intuición infalible: al hallarse próxima a la desembocadura del Nilo, la ciudad aprovechará al mismo tiempo los beneficios procedentes del cultivo de las tierras del interior y los beneficios obtenidos mediante el comercio. La población aumentó con rapidez y a los elementos locales se agregaron otros provenientes de todas partes, entre los que cabe destacar especialmente a los hebreos. La población griega por supuesto, era la predominante: precisamente. sin embargo, fue en este contexto cosmopolita donde la dimensión cultural helénica en sentido estricto se ensanchó en el sentido helenístico.

 

Ptolomeo Lago.

Ptolomeo Lago después de la muerte de Alejandro recibió el poder sobre Egipto. Sus sucesores lo conservaron durante largo tiempo, manteniendo las tradicionales estructuras socio—políticas que habían asegurado a ese país una vida milenaria. Impidieron, pues, la helenización de Egipto, con la única excepción de Alejandría, a la que intentaron atraer a los intelectuales griegos, buscando por todos los medios transformarla en capital cultural del mundo helenístico. Nació así una ciudad modernísima dentro de un Estado con estructura oriental, ciudad que poseyó un destino único o, por lo menos, absolutamente excepcional.

 

Demetrio de Falero.

A partir del 297 a.C. aproximadamente, Demetrio de Falero, que procedía de las filas de los peripatéticos y que por razones políticas había tenido que refugiarse en Alejandría, tuvo intensos contactos con Ptolomeo I Soter, que cada vez fueron haciéndose más estrechos. Demetrio tuvo la idea de fundar en Alejandría algo que fuese como un Peripato de proporciones mucho mayores, construido de acuerdo con las nuevas exigencias y adaptado a ellas. Llamó a Alejandría al propia escolarca del Peripato, Estratón de Lámpsaco, que se convirtió además en preceptor del hijo del rey.

El propósito de Demetrio y de Ptolomeo consistía en reunir en una gran institución todos los libros y todos los instrumentos científicos necesarios para las investigaciones, con objeto de suministrar a los estudiosos un material que no habrían podido encontrar en ninguna otra parte, induciéndolos así a venir a Alejandría. De esta manera nació el Museo (que significa institución consagrada a las Musas, protectoras de las actividades intelectuales), junto al cual se hallaba la Biblioteca. El primero ofrecía todos los aparatos necesarios para las indagaciones médicas, biológicas, astronómicas; la segunda brindaba toda la producción literaria de los griegos. Con Ptolomeo II la Biblioteca llegó a la inmensa cantidad de 500.000 libros, que fue aumentando paulatinamente hasta los 700.000 y constituyó la más grandiosa reunión de libros del mundo antiguo.

La Biblioteca tuvo directores famosos. Han llegado hasta nosotros todos los nombres del período áureo: Zenodoto, Apolonio de Rodas, Eratóstenes, Arístides de Bizancio, Apolonio Eidógrafo, Aristarco de Samotracia. Estos hombres, construyeron las bases de la ciencia filológica. El Museo, en cambio, atrajo matemáticos, astrónomos, médicos, geógrafos, los cuales manifestaron en el ámbito de esta institución lo mejor que haya producido la antigüedad.

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