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Período Helenístico-Romano

LA FILOSOFÍA HELENÍSTICO-ROMANO

LA FILOSOFÍA HELENÍSTICO-ROMANO

EL MEDIO POLÍTICO Y CULTURAL

LA FILOSOFÍA HELENÍSTICO-ROMANO
LA FILOSOFÍA HELENÍSTICO-ROMANO

Con el fin de enmarcar a la Filosofía del período Helenístico Romano; primero debemos conocer y comprender el imperio alejandrino y luego el romano, la fisonomía política en que se ha de desenvolver el proceso cultural —filosofía incluida— de Occidente se torna bien distinta de la del período anterior.

De ciudades periféricas, la cultura habíase centrado en Atenas; y ahora se produce una suerte de movimiento contrario, centrífugo; y aquella venerable ciudad de la sabiduría, perdida la hegemonía política; va siendo también desplazada, aunque nunca del todo, por otros centros culturales; tales -como Alejandría, Pérgamo, Antioquía, Rodas, Roma; y otras poblaciones incluidas en los dos vastos imperios mencionados.

Incluso las polis griegas, como unidad política; deja de serlo y con ella desaparece esa suerte de seguridad jurídica y política; que de algún modo ella garantizaba a sus ciudadanos. La profunda penetración de Alejandro hacia el Oriente trae, por su parte, inéditas consecuencias; al suscitarse una mezcla de culturas y un insólito intercambio de creencias, hábitos e información.

 

El Helenismo.

Por helenismo se entiende, precisamente; el predominio de la cultura griega en amplias áreas del África del Norte, y de Asia durante los trescientos años que van desde las conquistas de Alejandro; hasta la proclamación formal del Imperio Romano con Augusto (27 a.C.), y el advenimiento del Cristianismo; sin que estos hechos signifiquen la desaparición de lo griego; pero sí de su predominio o exclusividad; a causa del dominio romano en lo político, y de la poderosa incidencia cristiana en el terreno de las creencias y de las ideas.

El período filosófico que vamos a considerar cubre las escuelas postaristotélicas desarrolladas en pleno helenismo; y luego la filosofía neoplatónica, que ya se desarrolla en el ámbito romano-cristiano; pero que es una prolongación del pensamiento pagano. A los pensadores romanos, los veremos juntamente con los helénicos; pues, los pocos aportes significativos de estos; aparecen integrados en las escuelas y tendencias de las que especialmente nos ocuparemos.

Contemporáneos de las escuelas postaristotélicas; son algunos hombres de letras valiosos, pero inferiores a los de la época clásica: los poetas Teócrito y Calímaco y el comediógrafo Menandro; también el importante historiador Polibio. En escultura sobresalen Escopas y Praxíteles y son de este período creaciones famosas como el Apolo de Belvedere; la Victoria de Samotracia y la Venus de Milo, y en arquitectura; el Mausoleo de Halicarnaso y el Altar de Pérgamo.

 

El desarrollo de las ciencias particulares.

Pero lo que más llama la atención en esta época es el desarrollo de las ciencias particulares. En el campo de la geografía y la astronomía, se hicieron progresos notables con Eratóstenes; verdadero iniciador de la geografía científica. Hiparco, gran estudioso del cielo; y Aristarco de Samos, defensor del sistema heliocéntrico. También son de tiempos del helenismo; el gran matemático Euclides, de Alejandría; autor de los famosos Elementos; verdadera suma de su especialidad; y el célebre matemático, físico e ingeniero Arquímedes, de Siracusa.

Recordemos también que Alejandría, el mayor centro cultural de la época; lucía su famoso Museo, enorme edificio dedicado a las ciencias y a las artes; con sus grandes jardines, zoológico y botánico; su observatorio astronómico y su famosa biblioteca con más de 400.000 volúmenes.

 

Roma.

Durante los dos últimos siglos de la Era antigua, Roma hace grandes aportes al proceso de la cultura: en el teatro (Plauto, Terencio); la poesía épica (Virgilio, Lucano); en la lírica (Catulo, Horacio); la elegía (Tibulo, Ovidio); en la historia (César, Salustio, Tito Livio). Y ya en la época imperial, suma nuevos aportes: en la poesía satírica (Juvenal, Petronio); en la historia (Tácito, Suetonio, Plinio el Joven, Plutarco); la gran codificación del derecho y los mayores monumentos arquitectónicos (Coliseo, termas, acueductos, etc.).

No hubo entre los romanos un cultivo de las ciencias particulares, pero llegaron a Roma, o trabajaron dentro de los límites de su imperio; algunos sabios notables de origen griego; como los grandes biólogos y médicos Herófilo y Galeno.

 

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