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Anaxímenes y Anaximandro, el Aire y el Ápeiron.

¿Es del Aire o el Ápeiron de dónde provienen las cosas?

Anaxímenes y Anaximandro, el Aire y el Ápeiron.

Anaxímenes atribuye al aire, así como vimos en el artículo anterior que Tales atribuía este principio al agua; Anaximandro por su parte lo atribuyó a otros elementos primordiales que llamó ápeiron.

Éstos primeros filósofos están caracterizados por ser los tres de Mileto (600 a 520 aprox.); y por plantearse el mismo problema; el principio primordial de las cosas; es decir, no se preocupaban por saber qué son las cosas; sino de dónde proceden, de qué están hechas y cómo se hacen.
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En el artículo anterior hemos presentado la postura de Tales asegurando que el principio de todo es el agua.

Tuvo por discípulo o compañero a Anaximandro quien a su vez tuvo por discípulo a Anaxímenes el exponente del aire.

Antes de abarcar cada principio y la biografía de cada exponente quisiera caracterizarlos de alguna manera.

Aparte de sus conocimientos y experiencias personales, el interés puesto en ellos en el tema; los convierte en los primeros filósofos de la naturaleza.

Me encanta nombrarlos como los filósofos fisistas; a Heráclito y otros más los agregaría en este grupo; pero por cuestión de orden temática en cuanto a sus aportes, no lo hago en esta ocasión.

 

El Aire

Anaxímenes (cultivó la meteorología); concibe al Cosmos como un animal viviente, dotado de respiración, dentro del Pneuma infinito que lo envuelve todo.

Puede ser que de aquí provenga su concepto de que el Aire (aer, pneuma, hálito, aliento, soplo, vapor); es el principio primordial de todas las cosas.

“Así como nuestra alma, siendo aire, nos mantiene unidos, así también el aliento y el aire circundan todo el Cosmos”.

No habla del aire atmosférico, sino de un protoelemento eterno; “divino”, viviente, ilimitado, inextinguible, sutil, ligerísimo, penetrante, movilísimo, casi incorpóreo; que es el principio del movimiento y de la vida (respiración) de todas las cosas.

 

El Movimiento Eterno

De ese principio primordial, agitado por un movimiento eterno, salen sucesivamente, sin sujeción a periodicidad cíclica, infinitos mundos y seres, incluyendo a los dioses.

Cada mundo está envuelto en una especie de caparazón transparente de aire endurecido.

 

El dualismo de las fuerzas cósmicas

Así como Anaximandro introduce la idea de separación con las de condensación y dilatación; Anaxímenes introduce el dualismo de las fuerzas cósmicas completando la idea de su compañero.

De la condensación proviene el enfriamiento, y de la rarefacción el calentamiento.

Ilustraba estos efectos con un ejemplo: cuando se sopla con la boca cerrada el aire es frío, y caliente si se expele con la boca abierta.

Todas las cosas provienen del Aire infinito y todas retornan a él.

Del aire enrarecido se origina el fuego.

Del aire condensado resultan los vientos, el agua, la lluvia, la niebla, el hielo, la tierra y las piedras.

 

El Ápeiron.

 

De Anaximandro (Geógrafo, matemático, astrónomo y político) queda un fragmento de su libro en prosa sobre la Naturaleza.

Inicia la Astronomía Griega, aspira a una concepción general del Universo.

Inicia una verdadera Cosmología prescindiendo de elementos mitológicos, y formula un conjunto de ideas que pasarán a los siguientes presocráticos

 

  1. Física

Como primer principio (arché, arjé, arké), de todas las cosas de la Naturaleza señala el ápeiron (lo ilimitado, lo indefinido, lo indeterminado).

No se trata de una infinitud en abstracto, sino de una materia promordial, ilimitada, homogénea, indeterminada, incualificada, eterna, imperecedera, inmutable, incorruptible, inagotablemente fecunda, generadora de todos los seres y a la cual todos retornan.

Viene a ser una especie de nebulosa, o materia plástica, proteiforme, equivalente al caos de las antiguas cosmogonías, que no es ni agua, ni tierra, ni aire, ni fuego, sino anterior a todas las determinaciones y a todos los contrarios.

El ápeiron queda fuera del cielo, envuelve, contiene y gobierna todas las cosas.

 

La formación de las cosas.

 

Para explicarlo propone un proceso de separación o de diferenciación de los contrarios.

Dentro de la masa confusa del ápeiron, agitado por un movimiento eterno, se producen remolinos, que dan por resultado su separación en porciones, de cada una de las cuales se forman otros mundos, o cosmos esféricos y limitados.

Con esta contraposición entre los cosmos limitados y el ápeiron ilimitado queda definida la oposición fundamental entre “finito” e “infinito” o ilimitado, que recogerán los posteriores presocráticos.

El movimiento eterno prosigue agitando en forma de remolinos los cosmos disgregados de la masa común del ápeiron, y en su interior se continúa el proceso de separación, así los elementos van distinguiéndose y colocándose por orden de gravedad.

La primera separación fue la de lo caliente de lo frío.

El primero envolvió al segundo, a la manera de la corteza de los árboles.

Al principio la tierra (elemento frío) estaba completamente mezclada con el agua.

Pero fue secándose bajo la acción del calor hasta que se formaron cuatro círculos: el Fuego (caliente), el Aire (frío), el agua (húmeda) y la Tierra (seca).

 

La separación prosigue dentro de cada elemento.

En el Fuego se formaron tres círculos o anillos concéntricos, que giran alrededor de la Tierra, inmóvil, que es su centro común, y que guardan entre sí la proporción de distancia de 3×3=9, 2×9=18, 3×9=27.

El primer anillo, y el más lejano, es el del Sol, que es 68 veces más grande que la Tierra; el segundo, el de la Luna, que es 19 veces mayor; el tercero, el de las estrellas y los planetas, que es el menor y más cercano.

Este último está taladrado, a manera de criba, por orificios que sirven para que a través de ellos se vean los astros, y que ejercen además la función de narices para respirar el pneuma que envuelve todo el Universo.

 

Biología

La teoría biológica de Anaximandro es curiosa, quizá retocada por los doxógrafos posteriores.

Del fango primitivo, en que estaban mezcladas la Tierra y el Agua, salen todos los vivientes, mediante la acción del Sol.

Primero nacieron los animales marinos, luego los terrestres.

Acerca del origen del hombre, es aún más extraña.

Supone que en el fondo del mar se formó una especie de monstruos marinos, envueltos en un caparazón escamoso, dentro de cada uno había un hombre.

Cuando el Sol hubo secado una parte de las aguas, aquellos monstruos quedaron varados en la tierra.

El calor de los rayos hizo estallar su envoltura, y de su interior salieron los primeros hombres y las primeras mujeres.

El alma es de naturaleza aeriforme (psiqué, soplo, respiración), y proviene del pneuma cósmico que envuelve todas las cosas y del que todas respiran.

Existen infinitos mundos, esféricos; estos mundos nacen y se destruyen periódicamente, en ciclos fijos, pagando así la pena por la injusticia que supone su desprendimiento del ápeiron.

La justicia cósmica se restablece mediante su reabsorción periódica en la materia primordial.

 

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1 respuesta a «Anaxímenes y Anaximandro, el Aire y el Ápeiron.»

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