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Aristóteles

La Física de Aristóteles.

La Física de Aristóteles.

La Física de Aristóteles
La Física de Aristóteles

 

El concepto de Física de Aristóteles no es la que tenemos hoy; en el Corpus Aristotellicum lo que encontramos son principios generales, aplicando conceptos como las de acto, potencia y movimiento a los seres del mundo corpóreo.

 

 

  1. El ente móvil.

 

En lugar de hablar de cuerpos, como los entendemos hoy; más bien hablaremos de sustancias, seres, movimientos, generación, corrupción, perfección, lugar, cuerpo, etc.

Todas las sustancias pertenecientes al mundo físico, tanto las terrestres como las celestes, son móviles, aunque con distintas clases de movimiento, determinadas por la naturaleza misma de cada sustancia. Las sustancias celestes son compuestas y móviles, pero solo con movimiento circular. Las del mundo terrestre tienen movimiento local, y además de generación y corrupción.

Aristóteles da una noción amplísima del movimiento, aplicándole los conceptos de acto y potencia. Todo movimiento implica potencialidad. Es el tránsito de un ser de la potencia al acto. ≪Acto de un ser en potencia en cuanto en potencia≫.

La Física de Aristóteles
Ente móvil

No se da movimiento ni cuando un ser esta en potencia ni cuando ya está en acto, sino solamente cuando se halla en el estado intermedio entre ambas cosas. El sujeto móvil se halla en acto imperfecto entre la potencia (termino a quo) y el acto a que tiende (termino ad quem). Es una mezcla de potencia y de acto, pues el móvil se halla a la vez en acto respecto de la potencia parcialmente actualizada, y todavía en potencia respecto del término a que se ordena, que es el acto perfecto.

Aristóteles tiene del movimiento un concepto finalista y teleológico. Todos los seres se mueven naturalmente hacia su fin, que es su propia perfección. Y así los movimientos se diversifican y especifican por razón del acto o termino a que tienden. Hay mutaciones sustanciales, en las cuales no se da propiamente movimiento, porque son instantáneas, aunque se de en ellas cambio de ser, pasando de una forma a otra. Y hay mutaciones accidentales, sucesivas, en las cuales se da propiamente el movimiento, y que se diversifican según que su término ad quem sea:

  1. a) el lugar (movimiento local);
  2. b) la cantidad (movimiento cuantitativo: que implica aumento);
  3. c) la cualidad (movimiento cualitativo, en que se pierde o adquiere alguna cualidad).

 

  1. El lugar.

 

Aristóteles dedica a la noción de lugar (τόπος) los cinco primeros capítulos del libro IV de la Física. Lo define: ≪Primer término inmóvil del cuerpo circundante≫. Es distinto y separable de los cuerpos. No es mayor ni menor, sino igual a la superficie de las cosas localizadas. Es el término del movimiento local. De la existencia de un cuerpo en un lugar resulta en el accidente donde. El Universo, que es finito, y fuera del cual solo existe el vacío, no se halla en ningún lugar.

En esta noción del lugar va implícito un concepto sustantivista, suponiendo la existencia de un Universo cerrado y ≪lleno≫, en el cual no existe el ≪vacío≫. El mundo terrestre está lleno de los cuatro elementos, y el celeste de éter. En el vacío no habría lugar ni, por lo tanto, movimiento local. Todos los cuerpos están como envueltos en los elementos (aire, agua, fuego), la superficie más interna del cuerpo circundante envuelve exactamente al cuerpo localizado, a manera de un caparazón contiguo.

Pero el hecho de la movilidad del cuerpo circundante (aire, agua, éter) hace añadir a Aristóteles la calificación de ≪inmóvil≫, con lo cual insinúa una definición mucho más exacta del lugar, en términos de relación. Pero Aristóteles no llego a precisarla, lo cual es tanto más extraño cuanto que disponía como puntos fijos de referencia: en el cielo, de la última esfera inmóvil, y en el mundo sublunar, de la Tierra, fija en el centro del mundo.

En el Universo aristotélico, esférico y limitado, todos los movimientos se reducen a dos, que son: el circular, propio de los cuerpos celestes, que es eterno y no tiene contrario, y el rectilíneo, que corresponde a los elementos terrestres. Este último, a su vez, puede ser o del centro a la periferia (hacia arriba) o de la periferia al centro (hacia abajo). El termino de ambos movimientos son los lugares naturales. El primero corresponde al fuego, que es el elemento más La Física de Aristóteles ligero, y el segundo a la tierra, que es el más pesado. A ellos se reducen, relativamente, los movimientos y lugares naturales del agua y del aire, que son elementos intermedios. Los movimientos de cada elemento hacia su ≪lugar natural≫ tienden a la aceleración. Pero pueden tener contrario y admiten violencia. El movimiento circular de los astros en sus esferas y el orden cíclico del Universo son eternos. Han existido siempre, y siempre permanecerán.

 

  1. El tiempo.

 

Del movimiento resulta el tiempo, que Aristóteles define: ≪El tiempo es la medida del movimiento, según lo anterior y lo posterior≫. Sin movimiento no puede darse tiempo. Pero ambos se distinguen realmente, porque el segundo añade al primero la intervención de una inteligencia capaz de medir y comparar las distintas posiciones del móvil según el ≪antes≫ y el ≪después≫.

El tiempo es eterno y continuo, lo mismo que el movimiento, en el cual tiene su fundamento y de cuya realidad depende.

Así, a movimiento real responde un tiempo real; a movimiento ideal o imaginario responde un tiempo ideal o imaginario. Hay tantos tiempos cuantos movimientos e inteligencias que los comparen o midan. Pero todos pueden reducirse, relativamente, al movimiento general de los cielos. Tanto el Universo como los cuerpos contenidos en el son limitados y finitos. Es imposible la existencia de un cuerpo infinito.

 

  1. Las sustancias del mundo terrestre.

 

En la escala de sustancias físicas les corresponde el primer grado a los entes móviles del mundo terrestre. Son sustancias corpóreas, integradas por dos principios realmente distintos: la materia y la forma, que unidas componen un solo ser sustancial.

 

  1. a) Los principios.

 

En los conceptos de materia y de forma tenemos una aplicación analógica de los conceptos universalísimos de potencia y de acto al orden físico. Tanto la materia como la forma son realidades contrapuestas entre sí, en cuanto que la primera tiene carácter esencialmente potencial, y la segunda, actual. Si bien parece que Aristóteles llego primero a formular los conceptos de materia y de forma y después los generalizo, extendiéndolos a todo el ser, en las nociones de potencia y acto.

 

La materia.

 

Con la noción de materia, como pura potencia en el orden físico, sustituye Aristóteles la noción presocrática de ≪naturaleza≫. La concibe como un substratum eterno y universal, de donde proceden todas las cosas corpóreas.

Pero añade la noción de forma, derivada del platonismo, aunque dándola un sentido completamente distinto, en cuanto que las formas aristotélicas no son trascendentes ni subsistentes, sino inmanentes a la materia. Con ambas nociones se relaciona la de los elementos, que resultan de la unión de la materia y la forma. De esta manera, en la Física aristotélica quedan integradas y superadas todas las nociones procedentes de la especulación griega anterior.

Platón había hablado de ≪receptáculo≫ y ≪nodriza≫ de todas las cosas. Pero la noción platónica de materia es esencialmente negativa. Toda la realidad pertenece a las formas o a las ideas, cuya imitación introduce el Demiurgo en la materia. En cambio, en Aristóteles la materia tiene realidad positiva, aunque nunca puede existir por sí sola, sino siempre unida a su otro coprincipio sustancial que es la forma, la cual la actualiza y determina.

De la falsa noción de la potencialidad de la materia aristotélica provienen muchas de las dificultades sin fundamento que se oponen a la teoría hilemórfica. La materia aristotélica es pura potencia en el orden físico. Pero no se identifica con el concepto generalísimo de potencia, común a todo el ser, tal como hemos visto en la Filosofía primera, como tampoco la forma se identifica con el concepto generalísimo de acto. Tanto la materia como la forma no son conceptos abstractos, sino realidades físicas, de las cuales resultan en el orden inorgánico los cuatro elementos y los mixtos, y en el orden biológico todos los seres vivientes.

La Física de Aristóteles
materia y forma

La materia primera ocupa el ínfimo grado en la escala de la realidad. Es un principio físico, real, esencialmente potencial, distinto del no-ser. No es ninguna cosa determinada en acto, pero está en potencia para ser todas las cosas. Nunca puede existir por sí sola, sino siempre unida a una forma determinada. ≪Nosotros decimos que hay una materia de los cuerpos sensibles, pero nunca separada, que no existe nunca sin alguna de las formas contrarias, de la cual proceden los llamados elementos≫.

La materia primera es incognoscible por sí misma. No es perceptible por los sentidos. Aristóteles deduce su existencia y su noción por analogía con las mutaciones que se verifican en el orden de la materia sensible (materia segunda). De un pedazo de madera o de un bloque de mármol un escultor (causa eficiente) puede sacar una multitud de cosas distintas, modificando o ≪transformando≫ la materia, o sea poniendo en acto las formas que en ella estaban contenidas en potencia. De la misma manera, debajo de todas las mutaciones sustanciales del

mundo físico, que afectan a los ≪elementos≫ y a los vivientes, debe haber también un sujeto común, que, sin ser actualmente, de suyo, ninguna cosa determinada, es apto potencialmente para poder recibir las formas más diversas bajo la acción de la causa eficiente. En este sentido es la materia prima pura potencia en el orden físico, indeterminada, pero infinitamente determinable para poder ser todas las cosas materiales y para entrar en la formación de los individuos sustanciales vivientes.

De este modo ofrece Aristóteles una solución al dilema de Parménides. Concede los dos términos de la alternativa. Las cosas no salen del no-ser ni tampoco del ser en acto. Pero fuera del dilema cabe un tercer término, que es el ser en potencia, es decir, un ser que no es en acto ninguna cosa determinada, pero puede serlas todas bajo la acción de un agente exterior en acto.

La materia prima solamente podría definirse reduciéndola a las dos únicas nociones más generales que ella, que son el ser y la potencia. Aristóteles se limita a dar una descripción negativa, excluyendo de ella toda determinación actual, conforme a la división del ser según las categorías. Lo cual quiere decir que la materia primera no es por si misma ninguna cosa determinada, ni sustancia, ni accidente, ni cantidad, ni cualidad, ni ninguna otra cosa de cuantas determinan el ser.

 

 Propiedades de la Materia Primera.

 

  1. a) Es inteligible. No en cuanto que sea un simple concepto, sino en cuanto que no se puede percibir por los sentidos, sino solo por la inteligencia,
  2. b) Existe siempre como ingenerable,
  3. c) Es pura potencia en el orden físico, pero no puede existir por separado, sino siempre unida a una forma en un compuesto sustancial. No existe ni la materia sola ni la forma sola, sino que existe el agua, la tierra, el aire, el fuego, la planta, Sócrates, es decir, la materia determinada por una forma sustancial, elemental o viviente.

En el concepto aristotélico, el todo sustancial o el individuo es anterior a sus partes integrantes.

  1. d) Es común e idéntica en todas las sustancias corpóreas del mundo terrestre,
  2. e) Es el sujeto primero y ultimo de todas las generaciones y corrupciones sustanciales. Pero ella es inmutable e imperecedera.
  3. f) Es incorruptible,
  4. g) De ella sale todo y en ella se resuelve todo.
  5. h) Es esencialmente pasiva, indeterminada, incualificada, pero capaz de recibir todas las determinaciones formales bajo la acción de la causa eficiente,
  6. i) Es ilimitada, indefinida, no tiene partes actuales, sino potenciales. Es numéricamente una, aunque no con unidad positiva, sino negati Es múltiple en potencia, y para multiplicarse en individuos se requiere el accidente de cantidad, que distingue y pone en acto sus partes potenciales,
  7. j) La materia no es lo que existe ni lo que es engendrado. Como tampoco la forma, El sujeto de la existencia no son las partes, sino el compuesto.

 

La forma.

 

Noción opuesta y a la vez complementaria de la materia es la de forma, que es el otro coprincipio sustancial que actúa y determina la potencialidad de la materia primera.

Es el acto primero de todo cuerpo físico, propio, distinto y distintivo en cada individuo sustancial corpóreo.

Las cuatro formas primeras son las de los elementos (agua, aire, tierra y fuego), Siguen después, en número indefinido, las de los mixtos. Tanto las unas como las otras son intrínsecas.

No vienen de fuera, sino que son educidas de la potencialidad de la materia por la acción de la causa eficiente. Aristóteles en la Física y en el De generatione et corruptione no habla más que de las formas materiales. Pero en el De anima extiende la teoría hilemórfica a los seres vivientes.

A su vez, materia y forma son nociones analógicas que pueden recibir significados muy distintos. Cuerpo y alma, bronce y estatua, piedras y casa, letras y palabra, son otros tantos casos de aplicación analógica del binomio materia-forma.

 

El compuesto.

De la unión de la forma (acto) con la materia (potencia) resultan las sustancias corpóreas.

Aunque hay que advertir que la palabra ≪unión≫ tiene un fondo platónico que no expresa exactamente el pensamiento de Aristóteles.

En Aristóteles las formas de los seres materiales no vienen de fuera ni se unen extrínsecamente a la materia, sino que salen o son sacadas de la misma materia por la acción de la causa eficiente. No es tan claro el caso de los vivientes, cuyas

formas o principios de vida parece que, según Aristóteles, proceden del calor solar. En un texto oscurísimo, el entendimiento (vous) aparece como viniendo de fuera. No obstante, empleando la palabra ≪unión≫ con las salvedades indicadas,

esa unión es inmediata y no necesita de ningún intermedio para realizarse. Ni la materia ni la forma tienen existencia propia por separado. Lo que propiamente existe no es la materia ni la forma, sino lo que podríamos llamar “materia formada”, en el individuo substancial.

El individuo substancial, es lo que se hace y se corrompe. Es el término de la generación y de la corrupción y el sujeto de todos los accidentes. En el aspecto estático es el sujeto de la pasividad receptiva, y en el aspecto dinámico, de la acción eficiente. Ni la materia ni la forma obran ni padecen separadamente, sino que quien obra o padece es el compuesto de ambas, o sea el individuo substancial.

En Aristóteles, si bien la forma es superior a la materia en el orden ontológico, sin embargo, no constituye, como en Platón, toda la realidad. En la esencia del compuesto corpóreo entran tanto la materia como la forma, y de ninguna de ellas puede prescindirse en su concepto y en su definición.

La materia es esencialmente idéntica en todos y en cada uno de los individuos corpóreos, aunque cada uno de ellos tiene una porción distinta, en virtud del accidente real de la cantidad, que separa las partes potenciales de la materia. La forma es propia de cada individuo y distinta de todos los demás. Las especies no tienen existencia ontológica, sino solamente lógica, como un concepto universal, obtenido por abstracción del entendimiento sobre los individuos semejantes.

 

  1. b) Los Elementos.

 

Elemento es el primer compuesto inmanente de un ser, e indivisible en partes específicamente diferentes. Los elementos son las primeras substancias corpóreas completas, que resultan de la unión de la materia y la forma (materia segunda). Aristóteles adopta en su Física los cuatro elementos de Empédocles: agua, aire, tierra y fuego, a los cuales corresponden las cuatro cualidades tátiles fundamentales de humedad, sequedad, frío y calor. Combinadas éstas entre sí resulta: fuego = cálido y seco, aire = cálido y húmedo, agua = húmeda y fría, tierra = fría y seca. Cada elemento tiende a su “lugar natural”. Los pesados (tierra), hacia abajo. Los ligeros (fuego), hacia arriba. Los intermedios (agua y aire), a las zonas intermedias.

Los elementos no pueden descomponerse en otros elementos, pues solamente constan de materia primera y forma. Pero pueden transformarse unos en otros, conforme a un cierto concepto cíclico derivado de Empédocles, que podemos representar de la siguiente manera:La Física de Aristóteles

 

  1. c) Los Mixtos.

 

De la unión de los elementos entre sí resulta un número indefinido de mixtos. Su naturaleza depende de la mayor o menor proporción en que entren en ellos los cuatro elementos. Así, del agua unida con el aire resulta el aceite. Unida con la tierra resulta la leche, la sangre o el vino. Pero no se trata de una simple mezcla accidental, por yuxtaposición, sino que hay en ella verdadera alteración. Cada mixto es una substancia nueva que tiene una forma substancial propia, distinta de las de sus componentes. Forman compuestos específicamente distintos de los elementos que entran en su composición.

 

 

  1. d) Generación y Corrupción.

 

En toda mutación hay un sujeto que permanece (materia) y otro que cambia (forma). En la generación hay que añadir además otro tercer principio, que es la “privación”.

El proceso de la generación substancial se verifica de la siguiente manera. La causa eficiente, al actuar sobre la substancia corpórea, va alterando sus disposiciones accidentales, teniendo la forma que posee, al mismo tiempo que va adquiriendo disposiciones para otra distinta. Finalmente, se verifica “la transformación”, el cambio de forma. La substancia precedente se corrompe y al mismo tiempo engendra otra nueva. Este cambio es instantáneo, pues la materia no puede nunca estar sin alguna forma. Pero las formas son propias de cada individuo y no pasan de un sujeto a otro.La Física de Aristóteles

 

En los mixtos (que equivalen a las combinaciones químicas) desaparecen las formas propias de los elementos que intervienen en la mezcla, siendo sustituidas por la forma nueva del compuesto.

Pero las primeras no desaparecen del todo, sino que permanecen en potencia.

En Aristóteles perdura el concepto de una cierta necesidad que domina los cambios cíclicos de la naturaleza y las mutaciones, dependiendo del movimiento celeste, que es circular, necesario y eterno. En el mundo terrestre hay también una cierta circularidad en las generaciones, conforme a las cuales se suceden las cosas con regularidad.

Aristóteles, con su teoría hilemorfica, da solución al problema de la unidad y la multiplicidad de las cosas, conciliando la antítesis entre la unidad de la naturaleza y la pluralidad de los seres. Explica las mutaciones de los cuerpos físicos por el cambio de formas, sustanciales o accidentales, permaneciendo inmutable el sujeto material. Hace posible una ciencia de la naturaleza física, concibiendo el mundo constituido por una multitud de sustancias, que, aunque mudables y corruptibles, ofrecen la suficiente realidad y estabilidad para ser no solo objeto de opinión ni meras apariencias engañosas, como quería Platón, sino también objetos de ciencia, mediante los procedimientos intelectuales de inducción y abstracción que Aristóteles señala para constituir conceptos universales a base de la observación de los fenómenos sensibles. De esta manera, las sustancias del mundo físico no son solamente objetos de conocimiento sensitivo verdadero y cierto, sino también de conocimiento intelectivo y científico.

 

  1. e) El individuo sustancial.

 

El problema de la constitución de los individuos del mundo terrestre se planteaba

en Platón de la siguiente manera: como una Idea única, eterna, subsistente, con realidad ontológica, puede multiplicarse en muchos individuos numéricamente distintos.

En este planteo del problema entran dos términos extremos:

  1. a) por una parte, las Ideas subsistentes, en las cuales propiamente está concentrada toda la realidad;
  2. b) por otra, la materia y el espacio, que tienen en Platón un sentido esencialmente negativo.

A las Ideas o formas subsistentes corresponde el ser. A la materia y al espacio le corresponde más bien el no-ser, con una función parecida a la que tenía el vacío entre los pitagóricos y en los atomistas, o sea, de disgregar y separar la unidad

del todo. De la combinación de ambas cosas, ser y no-ser, o, en el caso de Platón, de las formas subsistentes, la materia y el espacio, resulta la distinción y la pluralidad de los individuos del mundo sensible. Si a esto añadimos la aplicación de las teorías platónicas de la participación y la imitación, es fácil comprender cuan comprometida queda la realidad ontológica de los individuos pertenecientes al mundo terrestre, pues todo su ser viene a reducirse al grado de su participación

o imitación de las formas únicas trascendentes, ya que la materia apenas entra en ellos nada más que como elemento disgregador o multiplicador.

 

En Aristóteles, los términos del problema quedan alterados por completo,

  1. a) Por parte de la forma, porque no admite la realidad de formas ontológicamente subsistentes, y, por lo tanto, carece de sentido el preguntar cómo pueden multiplicarse en individuos numéricamente distintos. En Aristóteles la especie tiene solamente un sentido lógico, en cuanto que de muchos individuos semejantes el entendimiento abstrae un concepto común, aplicable unívocamente a todos. No es la especie la que se multiplica ontológicamente en los individuos (platonismo), sino que de muchos individuos el entendimiento forma la idea de una especie única. En este sentido habla Aristóteles en las Categorías. Cada individuo sustancial posee su forma propia y exclusiva, distinta de la de todos los demás. La pérdida o adquisición de esa forma es lo que determina la generación o corrupción de un individuo sustancial. Los elementos,

los mixtos y los vivientes, no solo se distinguen en grandes grupos genéricos y específicos por razón de la semejanza de sus formas, sino que cada individuo particular, ≪Sócrates≫, ≪Callias≫, etc., tiene su propia forma particular, que actúa su propia materia y le hace ser lo que es. ≪Sócrates≫ comienza a ser cuando nace, o sea cuando su forma se una a su materia. Y deja de ser cuando muere, o sea, cuando su forma y su materia se separan.

 

  1. b) Por parte de la materia. En Aristóteles la materia es una realidad eterna, pero no tiene, como en Platón, un sentido puramente negativo, aun cuando nunca puede existir por sí sola, sino siempre unida a alguna forma. Cada individuo tiene

su propia forma, pero no entra en él, toda la materia, sino solo una porción cuantitativa de ella, proporcionada al tamaño que le corresponde según su esencia. Como se determinan las dimensiones de esa porción, que delimita la materia, que de suyo es una e indiferenciada. En los seres artificiales es fácil ver que la acción de la causa eficiente actúa sobre la materia segunda, utilizando solamente la porción necesaria y proporcionada y haciendo brotar de ella la forma. Una mesa grande requiere una porción cuantitativamente grande, y una pequeña, pequeña. ≪De una materia única solo puede salir una sola mesa, mientras que el hombre que aplica la forma, aunque esta sea única, puede hacer muchas mesas≫. En los seres naturales ya no sería tan fácil contestar según los principios de Aristóteles, a no ser acudiendo a la acción combinada de la causa eficiente y de la misma forma. Más tarde se dirá que el cuerpo no forma el alma, sino que el alma forma su propio cuerpo.

 

En Aristóteles, en la constitución de un individuo sustancial entran a la vez las cuatro causas:

1.° Una eficiente, capaz de producirlo, pues todo ser tiene una causa.

2.º Una final o ejemplar, a la cual tiende la acción del agente.

3.º Una material, o sea la materia, divisible por la cantidad, apta para recibir la acción de la causa eficiente.

4 ° Una formal, o una forma, resultado de la acción de la causa eficiente actuando sobre la materia.

 

Todas estas causas son principales, y de ninguna de ellas puede prescindirse en la constitución de un individuo sustancial.

≪Todas las cosas que son múltiples en número tienen materia≫. ≪El ser que engendra es adecuado para hacer el producto y para causar la forma en la materia, tal o cual forma en esta carne y en estos huesos, esto es, Callias o Sócrates, y ellos son diferentes en virtud de la materia, porque la materia es diferente, pero lo mismo en la forma, porque su forma es idéntica≫. ≪La tercera esencia es la reunión de las dos primeras (materia y forma), es la esencia individual, es Sócrates o Callias… Un hombre engendra un hombre, un individuo engendra al individuo≫. ≪La causa es el primer motor, el sujeto es la materia, y el fin, la forma≫. ≪En toda producción hay una causa, un sujeto y luego un ser producido≫. ≪El ser que engendra basta para la producción, él es el que da la producción; él es el que da la forma a la materia≫.

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