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Platón

La Física en Platón.

La Física en Platón.

La física en Platón
La física en Platón

La Física. Disponiendo de los tres elementos mencionados (las Ideas como modelos, el caos de los elementos como materia y del espacio como lugar para colocar en él sus creaciones), el Demiurgo emprendió su labor. «Digamos, pues, qué causa movió al ordenador a producir y ordenar el Universo. Él era bueno, y en el bueno no puede, caber envidia de ninguna cosa; y así, exento de envidia, quiso hacer todas las cosas, en lo posible, semejantes a sí mismo”. «Queriendo que todas las cosas fuesen buenas en lo posible, y ninguna mala, comenzó a ordenar el caos primitivo, introduciendo orden en el desorden, para hacer una obra óptima conforme a relaciones musicales». Para ello tomó por modelo el mundo de las Ideas y de los números, y en especial la Idea de Animal viviente perfecto, a fin de hacer un mundo que fuese también un gran animal viviente.

  1. a) El Alma cósmica.

Lo primero que hizo, fue crear un alma para que fuese el principio de la vida y del movimiento ordenado del Universo. Para ello juntó en una crátera los tres elementos lo idéntico (tautón), lo diverso (Qateron) y esencia (ousía), mezclándolos conforme a proporciones aritméticas y musicales. Así resulto el Alma, «la más excelente de todas las cosas engendradas por el mejor de los seres inteligibles eternos». En la formación del Alma del mundo no interviene ningún elemento procedente del caos material, sino solamente principios pertenecientes al orden de las Ideas, y por su composición de idéntico y diverso posee movimiento, y conocimiento.

La física en Platón
La física en Platón
  1. b) El Cuerpo del mundo.

Tomando después todo, el conjunto de la masa amorfa de elementos, en que estaban mezclados en confusión el aire, el agua, el fuego, y la tierra, hizo con ellos una gran bola, dándole figura de esfera, por ser la más perfecta y «semejante a Dios». En ello empleó la totalidad de esos elementos, no dejando ninguno fuera, a fin de que fuese un cuerpo perfecto, que no pudiera disolverse ni envejecer. No le dio órganos de los sentidos, ni ojos, ni oídos, porque fuera de ella no había nada visible ni audible; ni boca y respiración, porque no había alimento, que tomar ni atmósfera que respirar; ni manos ni pies, porque para nada los necesitaba. Pero le dio movimiento de rotación sobre sí mismo, que es movimiento perfecto.

Una vez formados por separado el Alma y el Cuerpo del mundo, los unió, haciéndolos coincidir exactamente en todas sus partes, pero de suerte que el Alma envolvió, el Cuerpo del mundo, comenzando éste a vivir con una vida inalterable en La duración del tiempo

 

  1. c) Las esferas

El Demiurgo prosiguió su obra formando dos bandas con la mezcla de lo Idéntico y de lo Diverso, las cuales cruzó una con otra en forma de aspas (letra griega X), quedando una dentro y otra fuera Después las dobló, formando con ellas dos círculos concéntricos en el exterior predomina la substancia de lo Idéntico, destinándolo para colocar en él los astros divinos, que son seres vivientes, inteligentes e inmortales. El interior, en que predomina lo Diverso, lo siguió dividiendo en otros seis círculos o cielos móviles, en los cuales engastó los planetas, que también son seres vivientes e inteligentes.

Platón expresa las distancias y amplitudes relativas entre esos círculos celestes mediante la unión de dos proporciones, una aritmética, por duplos (1, 2, 4, 8), y otra geométrica, por triplos (1, 3, 9, 27) las cuales, combinadas, dan esta serie: Luna, 1; Mercurio, 2; Venus, 3; Sol, 4; Marte, 8; Júpiter, 9; Saturno 27. El círculo mayor de lo Idéntico se mueve de izquierda a derecha, y los círculos formados con lo Diverso, de derecha a izquierda, pero no conforme a un eje paralelo, sino el primero en la misma relación que el Ecuador -arrastrando todas la estrellas fijas-, y el segundo que la Eclíptica, llevando consigo todos los planetas.

 

  1. d) Las cuatro especies de vivientes.

Platón distingue cuatro especies de vivientes:

  1. a) los dioses celestes, formados del elemento fuego;
  2. b) las almas humanas, que por, su destino corresponde a la tierra;
  3. c) las aves, que pertenecen al aire,

d), los peces, que corresponden al agua.

El Demiurgo formó los dioses astrales o estrellas fijas, haciéndolos de fuego y dándoles forma esférica, con dos movimientos: uno de rotación sobre sí mismos (pensamiento puro), y otro de traslación hacia adelante, siguiendo la marcha del último cielo en el cual se hallan fijos. Son inmortales, pero no por su propia naturaleza, sino por voluntad del Demiurgo: Estos parecen ser los únicos dioses que admite Platón. En cuanto a los demás dioses de la mitología, se refiere a ellos con una velada ironía, aludiendo a las genealogías antiguas, en las cuales se debe creer» como en tradiciones de familia.

El Demiurgo formó después, la parte racional e inmortal de las almas humanas, para lo cual aprovechó los residuos que le habían quedado en la crátera después de la obra del Alma cósmica, pero solamente los de la segunda y tercera substancias. Creó las almas en número igual a los astros errantes, asignando uno a cada una, «como si fuese su carro». Les enseñó la naturaleza del Todo y les dio a conocer las leyes fatales.

A los dioses inferiores dejó el cuidado de completar los demás elementos del viviente mortal. Estos, utilizando los cuatro, elementos materiales, formaron los cuerpos, para las almas y las unieron a ellos. Después crearon otra alma mortal: la pasional, con dos porciones distintas: la irascible, alojada en el tórax, separada de la cabeza por el cuello, y la concupiscible, alojada en el abdomen y separada de la anterior por el diafragma.

El «primer nacimiento» del, hombre es natural. Pero los sucesivos (reencarnaciones) dependen de su buena o mala conducta. La primera encarnación de las almas se hace en cuerpo de hombres. La segunda, de los que no hayan vivido rectamente, en cuerpos de mujeres, y después de aves, de cuadrúpedos, de reptiles, de gusanos, de peces y de moluscos. Así presenta Platón una cierta evolución a la inversa, haciendo proceder las especies de los animales inferiores de la degeneración de la especie humana.

Terminada la obra del hombre, los dioses inferiores crearon los vegetales, y, finalmente, dos especies de animales: los peces, que corresponden al agua, y las aves, que pertenecen al aire.

 

  1. e) Los elementos.

En el centro mismo del Universo, el Demiurgo formó la Tierra, dándole forma esférica y movimiento de rotación alrededor del eje del mundo. Los elementos (agua, aire, fuego y tierra), en cuanto a su substancia material, preexisten a la acción del Demiurgo. Pero estaban confusos y mezclados unos con otros en el caos. La labor del Demiurgo consiste en ordenarlos e imprimir en ellos figuras geométricas conforme a las Ideas y a los números y figuras ideales. Las figuras en sí, por ejemplo, la de círculo y de triángulo, pertenecen al orden ideal. Son invisible y las más hermosas y perfectas que se puede pensar. Platón elige las dos clases de triángulo, rectángulo isósceles y rectángulo escaleno, como figuras fundamentales y originarias para formar los cuatro elementos. Al elemento tierra dio el Demiurgo figura de cubo, compuesto por la unión de cuatro triángulos isósceles en un cuadrilátero, y de seis cuadriláteros en una figura sólida regular. Tiene seis superficies, ocho ángulos y veinticuatro triángulos fundamentales. La tierra no se transforma en ninguno de los demás elementos, mientras que los demás, el aire, el agua y el fuego se componen de triángulos escalenos que resultan de dividir en dos un triángulo equilátero, y pueden transformarse entre sí. El fuego se compone de tetraedros y resulta de la unión de seis triángulos rectángulos escalenos, que constituyen un triángulo equilátero, y de la combinación de cuatro triángulos de éstos en una figura sólida. Tiene cuatro superficies, cuatro ángulos y veinticuatro triángulos elementales. El aire se compone de octaedros, uniendo ocho triángulos equiláteros. Tiene ocho superficies, seis ángulos y cuarenta y ocho triángulos elementales. Por último, el agua se compone de icosaedros, resultantes de la unión de veinte triángulos equiláteros con veinte superficies, doce ángulos y ciento veinte triángulos elementales.

De la figura de los distintos elementos provienen sus propiedades y afinidades mutuas, así como las impresiones que causan en nuestros sentidos. Pueden transformarse entre sí: «el agua dividida por el fuego o por el aire, al volverse a recomponer, puede dar o un corpúsculo de fuego o dos corpúsculos de aire. El aire al disolverse da origen a dos corpúsculos de fuego»; etc., y viceversa.

 

  1. f) Optimismo universal.

A cada paso repite Platón en el Timeo, frases en que expresa su convicción de que la obra realizada por el Demiurgo es la más perfecta y la más hermosa
que era posible ejecutar. «Así nació el Mundo, viviente visible, que contiene todos los vivientes visibles, dios sensible formado a semejanza del Dios inteligible, grandísimo, buenísimo, bellísimo y perfectísimo».

 

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