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Platón

Platón y El mundo sensible.

Platón y El mundo sensible.

Platón y el Mundo sensible.
Platón y el Mundo sensible.

Sentido del «Timeo».

Sobre el Mundo sensible el Timeo constituye una enciclopedia científica completa: Cosmología, Física, Mineralogía, Meteorología, Matemáticas, Astronomía, Anatomía, Fisiología, Patología, Terapéutica, Higiene, Teología.

Platón ofrece en pocas páginas una visión sintética de todas esas ramas del saber tal como se hallaban en el momento de redactar su Diálogo. En él abandona casi por completo la forma dramática, sustituyéndola por una exposición metódica y técnica.

No obstante, el objeto principal del Tímeo no es ofrecer una descripción cosmológica del mundo físico, sino que todo su cuadro científico está ordenado a hacer resaltar la parte referente a la naturaleza del hombre.

El Timeo tiene una intención preferentemente política, lo cual aparece claramente si tenemos en cuenta que ese diálogo es tan sólo la primera parte de una trilogía, que debería comprender además el Critias (inacabado) y el Hermócrates, que Platón no llegó a componer. Al Timeo correspondía presentar una visión de conjunto de los orígenes del Mundo y de la Humanidad; al Critias, un cuadro de la historia antigua de Atenas, proponiéndola como tipo de la ciudad ideal; y al Hermócrates, quizá el haber trazado el panorama de la ciudad futura, y relativamente próxima, pues en los dos Diálogos anteriores se da por supuesto haber transcurrido nueve mil años a partir de la creación, con lo que sólo restaba un milenario para completar el ciclo del Gran Año, Así, pues, considerado dentro trilogía, parece lógico interpretar la doctrina del Timeo, no en un sentido puramente especulativo, sino práctico, con finalidad fundamentalmente política. Así se explica el preámbulo, en que hace un breve resumen de las teorías más destacadas del República, que, de otra suerte, no tendrían conexión con el resto del Diálogo.

Los elementos de la «creación».

Platón da por supuestas, como existentes desde toda la eternidad, tres clases de entidades, reales y distintas:

  1. a) El mundo perfectísimo e inmutable de las Ideas subsistentes (lo que siempre es y nunca cambia). Debajo de ellas existía el Demiurgo, ser divino, inferior a las Ideas, que vivía feliz disfrutando de su contemplación.
  2. b) Por otra parte existía también la materia, esencialmente mudable, en la cual se agitaban los elementos mezclados y en completo desorden (lo que nunca es y siempre está llegando a ser). Es muy oscuro el pensamiento de Platón acerca de esta entidad primitiva que servirá al Demiurgo para la ordenación del mundo; pero podemos relacionarla con el caos de las antiguas cosmogonías.
  3. c) En medio de ambas, separándolas, existía el Espacio, amplio lugar vacío, el cual servirá al Demiurgo para colocar y distribuir sus obras según vaya modelando esa masa caótica conforme al arquetipo de las Ideas y de los Números ideales. También admite Platón la existencia de dos principios reguladores el Nous y la Necesidad (causa errante).

En el Timeo no existe el concepto de una creación ex nihilo. Se trata simplemente de una ordenación de elementos ya existentes y eternos. La operación del Demiurgo no consiste en crear ninguna realidad nueva, sino tan solo en introducir orden en el desorden caótico del elemento material, modelándolo conforme a la imagen de la Idea de Viviente eterno. El resultado serán los Cosmos sucesivos que se repiten en ciclos de diez mii años, conforme, al concepto de Heráclito y Empédocles.

El Espacio.

Ya conocemos las dos realidades primeras: las Ideas y la materia. Pero el concepto de espacio qj.ie Platón introduce entre ambas resulta sumamente -oscuro y ha dado origen a muchas interpretaciones. El espacio aparece como una realidad distinta e intermedia entre el mundo de las Ideas y el caos material de donde se engendran todas las cosas sensibles «Hay tres géneros de ser lo que se hace, aquello en lo cual se hace y aquello a semejanza de lo cual tiene origen lo que se hace. Conviene comparar el receptáculo a una madre, el modelo a un padre y la naturaleza intermedia entre los dos a un hijo.

El espacio es aquello in quo se hacen todas las cosas. Es el substrato, la matriz; la nodriza de todas las generaciones, la sede de todas las cosas que se hacen, el receptáculo general que recibe todos los cuerpos. Recibe todas las cosas y, sin embargo, no tiene ninguna figura semejante a cuantas entran en él. En él entran y salen todos los seres que son imágenes de los seres eternos. Es eterno e indestructible. No tiene ninguna forma ni figura, porque debe recibir en sí toda clase de seres, a la manera como los perfumistas emplean un excipiente absolutamente inodoro para que reciba con toda pureza el olor que tratan de conservar. Es invisible e incomprensible, sólo perceptible por un razonamiento espúreo, intermedio entre la razón y la sensación, casi creíble, como percibido entre sueños. Cuando pensamos en él nos parece que soñamos. Carece de toda cualidad positiva y de toda determinación.

El ‘espacio’ es, pues; aquello en Lo cual se hacen, nacen y mueren, aparecen y desaparecen, entran y salen todas las cosas. Pero ¿es también aquello de lo cual se hacen? En este sentido lo interpretan corrientemente muchos autores a partir de ZELLER, como, por ejemplo, L. ROBIN. Según esto, el espacio platónico equivaldría casi exactamente a la materia prima de Aristóteles. Esta opinión tiene a su favor una definición del espacio que suena casi exactamente, corno la que Aristóteles dará de su materia prima «Decimos que no es ni tierra, ni aire, ni fuego, ni agua, ni ninguna cosa de cuantas de aquéllas se hacen.

Según RIVAUD, el espacio no tiene realidad propia ni es una sustancia nueva añadida a las del Devenir y de las Formas. Pero tanto las formas como el Devenir son constreñidos, en virtud de una necesidad interna, a difundirse y rnultiplicarse dispersándose. Esto es lo que. Platón quiere expresar, combinando su noción de lugar o de espacio con la de lo Diverso, correspondiéndole la función de distinguir y separar entre si las realidades que nuevamente aparecen en el mundo. STEFANINI considera el espacio como un resultado del concepto de la extensión sustancializada.
Ciertamente que en Platón se hallan expresiones que favorecen la identificación del espacio con la materia, al lado de otras que parecen sugerir su identidad con la extensión. Pero quizá lo más exacto es considerar el espacio interceptándolo a la manera de un gran recipiente o receptáculo vacío, como una gran cavidad ilimitada, en la cual introduce el Demiurgo todos los seres, conforme va modelando y ordenando la materia a semejanza de las Formas y de los números. Con esto el espacio tendría por función principal la de separar, dispersar y distinguir unas de otras las realidades del mundo sensible.

 

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