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¿Qué es El Demiurgo?

¿Qué es El Demiurgo?

Qué es el Demiurgo
Qué es el Demiurgo


El Demiurgo. En sus primeros Diálogos Platón conserva, sin modificarlo, el concepto griego tradicional de los, dioses. Solamente se esfuerza por purificarlo, dándole un sentido más aceptable y elevado. Cuando llega a formular su teoría de las Ideas, concentra en ellas su aspiración a lo “divino”, aunque nunca, llegó a definirlas como dioses personales en sentido estricto, ni siquiera a la Idea de Bien.

En Los Diálogos de madurez comienza a aparecer el concepto de una divinidad personal, dinámica, inteligente; ordenadora, distinta de las Ideas y, en cierto modo, contrapuesta a ellas. En el Fedro figura Zeus organizando la gran procesión de los dioses y de las almas, que ascienden periódicamente en el giro de los cielos hasta llegar a la contemplación de las Ideas. Pero el concepto de esa divinidad intermedia aparece todavía envuelto en toda clase de imprecisiones y de reservas.

En el República aparece ya mencionado el Demiurgo personal, pero sin definir su intervención y sin ejercer todavía influencia alguna en el sistema general, tal como Platón lo concibe en aquel momento.

En el Sofista y en el Político se esboza ya claramente el Dios-Demiurgo, situado entre los dos mundos, el ideal y el sensible, colocado en la cumbre del Universo físico, a la manera de un rector o gobernador. Es una «causa divina» el ser «que ha ordenado el mundo». Obra sobre la “sustancia» del mundo, ajustándose a la naturaleza del substrato de todas las cosas.

En el Timeo, la necesidad de explicar el origen, y el orden del mundo lleva finalmente a Platón a definir claramente los caracteres de ese dios, inferior a las Ideas y organizador del mundo físico de los seres móviles. Quizá podríamos ver en ese Demiurgo una concepción más poética que filosófica, un nuevo mito inventados por Platón para explicar la existencia de un Universo sensible, carente de razón de ser, una vez que existe desde toda la eternidad el Universo superior de las Ideas subsistentes y perfectísimas.

Las Ideas, y en especial la de Bien, eran demasiado perfectas para cometer la torpeza de fabricar un mundo sensible, que sería una reduplicación inútil del mundo ideal, una copia imperfecta y desvaída del mundo de las verdaderas realidades. Por esto introduce Platón ese ser «divino», pero de categoría inferior a las Ideas, para hacerle cargar con la culpa de la creación del mundo.

Qué es el Demiurgo
Qué es el Demiurgo

Ese ser inferior habría cometido la travesura, por decirlo así; de organizar un Universo sensible, introduciendo en la materia (también eterna) un reflejo de los arquetipos ideales. Con esto quedaría explicada; por una parte, la existencia del Universo sensible, con su relativo orden, belleza y armonía, en cuanto que es copia del mundo ideal, pero a la vez con sus imperfecciones, sus defectos y sus males, procedentes de la imperfección de su «creador», cuya categoría es inferior a la de las ldeas.

Ese Dios es único, eterno, inmutable, invisible, inteligente, lleno de ciencia y de poder; todo lo hace racionalmente y con la mayor perfección. Su poder es igual a su ciencia. Es autosuficiente y perfectísimo. Bueno, sin envidia. Feliz, porque puede contemplar el mundo de las Ideas. «Digamos la causa que ha movido al supremo ordenador a producir y disponer este Universo. Él era bueno, y en el bueno no puede caber envidia, Exento; pues, de envidia, ha querido que las cosas fueran, en lo posible, semejantes a él mismo».

Es inferior a las Ideas, pero superior a los dioses y a todo el Universo sensible. Es el creador, o mejor dicho el organizador del Universo sensible: del Alma cósmica, de los demás dioses inferiores y de las almas humanas. Para realizar su labor «creadora” introdujo en la materia eterna las semejanzas de las Ideas, que toma como modelos o como causas ejemplares para producir los seres sensibles.

Es providente y ejerce su gobierno sobre todas las cosas del Universo sensible, tanto sobre las grandes como sobre, las pequeñas. No de causa del mal, «No es autor de todas las cosas, sino solamente de las buenas». Es la mejor de las causas; padre, generadora ordenadora, providente salvador. Es único en su jerarquía. Los demás dioses son creaciones suyas e inferiores a él. Es el «rey del mundo», que se propuso que en la disposición de todas las cosas del Universo cada una contribuyera a que mejor y más fácilmente venciera la virtud y a que el mal fuese vencido.

No obstante, estos atributos, es fácil ver que Platón no llegó a la verdadera noción de Dios, ya que el Demiurgo no es la suprema realidad, pues permanece en un plano ontológico inferior a odas entidades «divinas», que son las Ideas, y carece del carácter de la infinitud.

 Valor de la teología platónica.

Platón planteó perfectamente el problema de la necesidad de la existencia de Dios, partiendo del hecho de la existencia de un mundo físico, móvil, imperfecto y contingente. Formula con toda exactitud los principios básicos para la demostración: la naturaleza del movimiento, que reclama un primer motor; la noción de causalidad (eficiente, ejemplar y final) y su correlativo de efecto; la contingencia de los seres físicos, que exigen la existencia de un ser absoluto y necesario; sus perfecciones deficientes, defectuosas, que postulan la existencia de una entidad superior que las posea en el máximo grado de perfección; la multiplicidad de los seres, que reclama la unidad de un ser único y trascendente; el orden del Universo, que revela la intervención de una Causa inteligente ordenadora.

Puede decirse que todas las pruebas demostrativas de la. existencia de Dios empleadas y desarrolladas por las Teologías posteriores, especialmente las de Aristóteles y las de los estoicos se hallan ya expresamente formuladas en Platón. No obstante, tal vez a causa de su teoría de las Ideas, ninguna de ésas
pruebas logra en Platón la plenitud de su alcance real. Todas ellas quedan desvirtuadas por la vaguedad de su concepto de lo «divino». En lugar de confluir todas ellas a un mismo termino, que sería el Ser único, absoluto, infinito y trascendente, tan ansiosamente buscado por Platón con el esfuerzo gigantesco de toda su Filosofía, a una Causa única, eficiente, ejemplar y final de todos los seres, a un primer Motor, causa del movimiento de todas las cosas, a una Inteligencia suprema, ordenadora y providente; a un Ser perfectísimo, causa de las perfecciones de todos Ios los seres, Platón se queda a medio camino y se contenta con imaginar diversos seres: Ideas, Demiurgo, Alma cósmica, a quienes atribuye los afectos particulares sobre el mundo físico, cuya explicación trata de buscar.

Platón no llegó al concepto de Dios, a pesar de que sus principios y sus procedimientos eran perfectamente válidos para lograr su objeto. Pero bastará un ligero retoque y la mutación que Aristóteles introducirá en el concepto de ser de su maestro, para que esas pruebas, deficientes por su aplicación, adquieran toda la plenitud de su alcance y de su valor. Platón no llegó a un concepto perfecto de la divinidad. Pero todas las Teologías posteriores le son deudoras de sus mejores principios, sobre los cuales han podido edificar sólidamente la noción de Dios. Los caminos que trazó Platón serán los mismos que Santo Tomás apoyará sobre otra base más sólida y los convertirá en la cinco vías para elevarse basta la realidad trascendente.

 

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