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Aristóteles Platón

Platonismo y Aristotelismo.

Platonismo y aristotelismo.

Platonismo y Aristotelismo.
Platonismo y Aristotelismo.

Con Aristóteles llega la Filosofía griega a su plena madurez, rayando a una altura que en muchos aspectos nunca ha sido superada. Es el tipo perfecto de filosofo e investigador, que extendió su curiosidad intelectual, con amplio espíritu enciclopédico, a todas las ramas del saber de su tiempo, dejando en ellas hondamente impresa su huella, muchas veces creadora. Aunque descuido un poco las Matemáticas, como el mismo confiesa, cultivo la Lógica, la Filosofía primera, la Moral, la Política y las ciencias naturales. No contento con su labor personal, organizo el Liceo en forma de una vasta colaboración con sus discípulos, lo cual, de haber perdurado su espíritu dentro de su escuela, habría significado para la ciencia un avance de muchos siglos.

Platón y Aristóteles, o quizá más exactamente el platonismo y el aristotelismo, marcan dos actitudes filosóficas netamente distintas, cuyo influjo profundísimo se prolonga a lo largo de toda la historia del pensamiento, hasta nuestros mismos días.

Si se acepta la interpretación de Jaeger, en el sentido de una evolución personal del mismo Aristóteles, su punto de partida habría sido el platonismo, íntegramente compartido hasta su salida de la Academia, después de lo cual se inicia su separación progresiva de las posiciones platónicas, hasta llegar a la formación de un sistema propio.

Si se prefiere la interpretación de Zurcher, la evolución no habría sido personal de Aristóteles, que siempre habría permanecido platónico, sino de su escuela a partir de Teofrasto, derivando cada vez más, bajo el influjo pitagórico, hasta llegar al empirismo y al materialismo.

Pero más que la contraposición personal entre Platón y Aristóteles importa la comparación entre los dos poderosos movimientos filosóficos por ellos encabezados. Sin Sócrates quizá no habría habido Platón. Pero sin Platón ciertamente que no habría habido Aristóteles. Platonismo y aristotelismo son el resultado de dos espíritus y de dos actitudes completamente distintas ante los problemas de la realidad. Y, aunque en algunos casos se complementan sus mutuas deficiencias, todos los intentos de armonizarlos, fundiendo sus elementos en síntesis más o menos eclécticas, han dado por resultado confusiones y problemas insolubles, de los que tenemos abundantes ejemplos en el neoplatonismo ateniense y en toda la filosofía árabe, que es su heredera directa.

El aristotelismo arranca de los mismos problemas planteados y no resueltos, tal como los dejo el platonismo. Pero no significa una actitud de conciliación y compromiso, sino una superación, que prolonga las líneas de los principios platónicos, dándoles un sentido más realista y haciéndolos llegar a la plenitud de su alcance. Los neoplatónicos atenienses entendieron el aristotelismo como si fuera una preparación para el platonismo. Tomaron de Aristóteles principalmente su Lógica, multiplicando los comentarios a los distintos tratados de lo que ellos denominaron el ≪Órgano≫, y organizaron sus cursos comenzando por el estudio de Aristóteles, para llegar después a culminar en el de Platón.

La verdad es lo contrario. El nobilísimo esfuerzo desplegado por Platón frente a los grandes problemas de la Filosofía quedo invalidado en la mayor parte de los casos por la adopción de un método equivocado, a pesar de que muchos de sus principios eran verdaderos y fecundos. Pero este esfuerzo es continuado por Aristóteles, el cual adopta un método completamente distinto, basado en la misma realidad, y esto le permite hacer llegar los principios establecidos por el mismo Platón a resultados insospechados por su maestro. Para verlo basta hacer una breve recapitulación de ambas actitudes ante los mismos problemas.

 

Problema de la ciencia.

 

Platón aspira a un saber fijo, estable y cierto. Pero en lugar de buscar los objetos de la ciencia en el orden físico, ontológico, de lo real concreto, imagina un transmundo de realidades trascendentes, producto de la atribución de existencia ontológica a los conceptos socráticos. Puede decirse que Platón es el primer representante del matematismo exagerado, que después tendrá fervientes seguidores en Descartes, Malebranche, Spinoza y Leibniz. Admirando la ≪trama férrea y diamantina de los raciocinios matemáticos≫, a la manera de los pitagóricos, Platón quiere lograr en todas las ramas de la ciencia el mismo grado de necesidad y de certeza que en las Matemáticas. Para ello se desvía del camino trazado por su maestro Sócrates y utilizado por el mismo en sus primeros diálogos, sustituyendo la Dialéctica ascendente por un método, si no plenamente deductivo, por lo menos descendente. La construcción del platonismo no es de abajo arriba, sino de arriba abajo. La convicción de la existencia de un mundo de supuestas realidades trascendentes y absolutas le sirven para apoyar en esa hipótesis su Ontología, su Teología, su Física y hasta su Política. Así, la desvalorización de la experiencia sensible, con la consecuencia de la exageración del método puramente racional, combinado con procedimientos sentimentales y volitivos, conducen a Platón al idealismo, frustrando radicalmente su anhelo de llegar a la verdadera realidad.

El concepto aristotélico de ciencia, y, por lo tanto, su método, sigue un orden inverso. No procede de arriba abajo, sino de abajo arriba. Aristóteles retorna al método socrático en su verdadero sentido ascendente, partiendo de la realidad de los individuos sustanciales, concretos, múltiples, móviles y contingentes del mundo físico, para construir sobre ellos las ciencias en el orden lógico, y también para llegar eficazmente a la única realidad trascendente en el orden ontológico, que es Dios. La revalorización de la experiencia sensible, como punto de partida de todo conocimiento y de toda ciencia, combinada con una firme confianza en el poder universalizador de la razón, son los fundamentos del realismo aristotélico.

Los caminos platónicos son más brillantes, más sugestivos y aparentemente más prometedores. Los caminos aristotélicos son más humildes, menos espectaculares, pero más eficaces y más fecundos, porque están basados en la realidad misma de las cosas.

 

Problema del ser.

 

Platón establece como postulado fundamental la existencia ontológica de un mundo trascendente, hiperuranio, de Ideas en las cuales se concentra propiamente toda la realidad. Los seres del mundo físico, sujetos al movimiento y a la generación, más bien no son que son.

Aristóteles niega la realidad ontológica del mundo platónico de las Ideas. Solamente existen las sustancias individuas particulares y concretas. Las sustancias del mundo físico tienen verdadera realidad ontológica, y por encima del mundo físico solamente existe una sustancia trascendente ontológica, que es Dios, el cual ocupa por si solo el lugar que Platón atribuía a su mundo de Ideas. Los universales no tienen realidad ontológica, sino lógica, como productos de la actividad abstractiva del entendimiento humano.

 

Problema del conocimiento.

 

Platón desconfía de los sentidos. Pero tampoco confía plenamente en la razón, y para suplir sus deficiencias acude al mito de la anamnesis y a la dialéctica del amor. Trata de llegar al conocimiento de las pretendidas realidades de su mundo ideal no solo por medios racionales, sino también, y con preferencia, por caminos extrarracionales, sentimentales y volitivos.

Aristóteles confía plenamente en el testimonio de los sentidos, considerándolos como fuentes de conocimiento verdadero y cierto dentro de su propio campo y acerca de su propio objeto, que son las cualidades sensibles de las sustancias particulares del mundo físico. Y a la vez confía plenamente en la inteligencia, que, partiendo de los datos suministrados por los sentidos, fuentes de todo nuestro conocimiento, puede elaborar conceptos universales en el orden lógico, dotados de la suficiente estabilidad y necesidad para constituir objetos de ciencia. Y mediante esta labor combinada de sentidos e inteligencia es posible llegar al conocimiento de la realidad trascendente divina sin necesidad de acudir a procedimientos extrarracionales.

A Platón le interesa sobre todo el conocimiento de las sustancias trascendentes de su mundo ideal, y menosprecia la investigación sobre el mundo de las sustancias físicas y sensibles. ≪No puede darse conocimiento firme sobre lo que carece de firmeza≫. ≪Sobre esas cosas no puede darse ni entendimiento ni ciencia≫. ≪Entreteniéndose largamente con los cuatro elementos, pasando arriba y abajo del uno al otro, apenas se llega a la ciencia≫. ≪El cultivo de las artes mecánicas estropea el cuerpo y embota y envilece las almas≫. Por esta razón, en platón no hay propiamente una ciencia física. La Física del Timeo es esencialmente apriorística, si es que no hay que darle un sentido poco irónico, como el que tiene en el poema de Parménides.

Por el contrario, Aristóteles, a pesar de la deficiencia de medios de investigación de que en el siglo IV antes de Jesucristo se podía disponer, se preocupó vivamente de las sustancias del mundo físico. Es notable la apología que hace del estudio de la naturaleza en su tratado De partibus animalium, donde tiene esta hermosa afirmación: ≪En cada parcela de la naturaleza hay siempre alguna maravilla≫.

 

Problema del alma.

 

La psicología platónica carece de todo valor científico, pues está basada esencialmente en el mito de la preexistencia de las almas. El alma, caída de su estado feliz, esta como encadenada al cuerpo, con una unión accidental, violenta y antinatural.

Aristóteles, por el contrario, investiga sobre el alma fijándose en sus actos, de los cuales deduce su naturaleza y sus propiedades. No considera el alma como una cosa extraña al cuerpo, sino como su principio vital, unida a él naturalmente como forma a su materia, de una manera sustancial, constituyendo un compuesto único y natural, que es el individuo humano.

 

Problema moral.

 

En el problema moral su creencia en el mundo trascendente de las Ideas y su convicción de la inmortalidad del alma dan al platonismo una aparente elevación, de que carecerá la moral aristotélica. platón aspira a la contemplación directa del mundo de las Ideas, después de esta vida, para lo cual es necesario purificar el alma de todo contacto con lo sensible y material para librarla de la rueda de las transmigraciones.

Su norma de conducta no es Dios, el cual es inferior a las Ideas, sino estas realidades subsistentes, que, aunque sean por si mismas inaccesibles al hombre, a lo menos pueden ser contempladas por el alma una vez desprendida de su cuerpo.

Aristóteles suprime la realidad ontológica de las Ideas, y con ello la norma platónica de la moral. Pero, por desgracia, si no niega, por lo menos pone en duda la inmortalidad del alma.

Además, considera el bien de Dios como propio y exclusivo suyo e inaccesible al hombre, por lo cual se resigna a conseguir la perfección relativa de este, en cuanto es posible lograrla en la presente vida. Pero, no obstante, estas deficiencias, la sistematización aristotélica de la Moral está muy por encima de todos los sentimentalismos de su maestro, y marca un avance mucho más positivo hacia la verdadera solución.

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