Categorías
Aristóteles

La Astrología de Aristóteles

La Astrología de Aristóteles

La Astrología de Aristóteles
La Astrología de Aristóteles
  1. Las sustancias del mundo celeste.

 

Para introducirnos a la Astrología de Aristóteles debemos entender, que por encima del mundo terrestre, compuesto de sustancias móviles, alterables, corruptibles, integradas por los cuatro elementos, existe otro mundo superior, que es el de las sustancias físicas celestes.

El sistema celeste de Aristóteles no es original. Adopta las teorías del platónico Eudoxo de Cnido (408-355), que las proponía para explicar las ≪apariencias celestes≫, con las modificaciones de Calipo de Cizico, ensamblándolas en su sistema general del Universo.

No obstante, es tan estrecha la compenetración, del concepto aristotélico de las sustancias celestes con, su Física y con su Teología, que sin él estas resultarían incomprensibles.

Aristóteles sustituye el Universo platónico, informado por el alma del mundo, por otro Universo compuesto de esferas animadas, cada una con su forma propia. Quizá provenga de aquí el concepto de seres intermediarios de Filón, los neoplatónicos y neopitagóricos.

Aristóteles propone un sistema geocéntrico. En el centro del Universo, que es su lugar ≪natural≫, se halla la Tierra, esférica e inmóvil (De caelo II 14,296b). En torno a ella giran una multitud de esferas concéntricas, compuestas de una materia muy sutil (el éter, o quinto elemento) y de formas (almas) vivientes, inteligentes, dotadas de facultad apetitiva.

La Astrología de Aristóteles
La Astrología de Aristóteles

Son sustancias eternas, ingenerables, inalterables e incorruptibles, mucho más perfectas que las pertenecientes al mundo terrestre. Su perfección es cada vez mayor, conforme se alejan de la Tierra, hasta llegar a la última, animada por el primer Motor inmóvil.

Aristóteles determina su número conforme a las teorías de Calipo de Cizico, que ponía treinta y tres esferas. El cielo se compone de siete sistemas de esferas. El primero es el de la Luna. Y sobre este, en orden ascendente, los del Sol, Venus,

Mercurio y Marte, todos los cuales constan de cinco orbes contiguos. Siguen después los de Júpiter y Saturno, que solo comprenden cuatro orbes. Los astros y los planetas están colocados en el orbe más interno. Finalmente, envolviéndolos

a todos, está el Primer Cielo, en el cual están situadas las estrellas fijas. Esto hace un total de siete sistemas de esferas, con treinta y cuatro orbes, incluyendo el del Primer Cielo.

Para salvar el sincronismo de estos orbes intercala Aristóteles otra serie de esferas compensadoras, las cuales giran con la misma velocidad angular, pero en

sentido contrario. Con esto, el número total de esferas se eleva a cincuenta y cinco, aunque Aristóteles considera suficientes cuarenta y siete.

 

  1. El Primer Motor.

 

El movimiento de los cielos proviene del impulso mecánico que el Primer Motor comunica al primer móvil. El Primer Motor, a su vez, es movido por la atracción que sobre el ejerce el Acto puro, que esta fuera del Universo, y que mueve a manera de causa final al ser conocido y amado por el Primer Motor.

El Primer Motor mueve de manera uniforme, con movimiento eterno. De aquí resulta el movimiento circular continuo de rotación sobre su eje, que es el más perfecto y no tiene contrario. Así se mueven las esferas sin cambiar de lugar y sin alterarse ni corromperse. El movimiento circular es continuo, pero no dé lugar a lugar, a diferencia del movimiento rectilíneo de los elementos, que cesa cuando llegan a sus lugares naturales.

La transformación del movimiento se verifica a partir de la segunda esfera más inmediata a la Tierra, la cual se mueve conforme a la inclinación del Zodiaco. Al acercar y alejar alternativa y periódicamente el Sol a la Tierra, produce las perturbaciones atmosféricas y las alteraciones de los elementos, de donde resultan las generaciones y corrupciones del mundo terrestre. De esta manera explica Aristóteles la constancia, y, a la vez, la diversidad de movimientos, que postulan, en último término, la existencia de un primer móvil y de un Primer Motor.

El único interés actual de esta concepción aristotélica es que refleja su idea de la gradación y jerarquía de las sustancias en orden ascendente de perfección. Este segundo plano de sustancias físicas, con su escalonamiento de motores y de móviles, nos conduce finalmente hasta el tercer plano, que es el de la sustancia eterna divina, inmóvil y perfectísima, Acto puro, carente de toda materia y de toda potencialidad.

La Astrología de Aristóteles
La Astrología de Aristóteles

Por esto el sistema celeste de Aristóteles es imprescindible para comprender su filosofía. Y aunque elaborado a priori conforme a las ideas astronómicas de su tiempo, su belleza armónica y la aparente solución que ofrecía a los problemas derivados del movimiento bastaron para asegurarle largos siglos de duración, hasta que, no sin trabajo, fue suplantado por la Astronomía moderna en el siglo XVI.

Si deseas leer más sobre Aristóteles, haz click aquí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.