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Monismo Estático

La Verdad y la Apariencia en Jenófanes.

La Verdad y la Apariencia en Jenófanes.

La verdad y la apariencia en Jenófanes

En Jenófanes aparece claramente la contraposición entre verdad y apariencia, y entre certeza y opinión, que exagerará Parménides.

 

JENOFANES.

 

Natural de Colofón (vivió entre el 570 al 460); de donde huyó cuando tenía unos veinticinco años; probablemente al ser tomada la ciudad por los medos (545).
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Anduvo errante, como bardo o rapsoda; recorriendo Sicilia, Zancle, Catania, Siracusa, Lípari, Malta y Magna Grecia; donde se dice que asistió a la fundación de Elea (h.540).

Dado su carácter y su profesión; no parece probable que permaneciera mucho tiempo en ninguno de estos lugares; y menos que llegase a fundar una escuela propiamente dicha.

Murió muy viejo, hacia sus noventa y cinco años.

Escribió Elegías, Silos, Parodias y un poema Sobre la naturaleza en versos muy vigorosos y expresivos.

Quedan algunos fragmentos.

 

Epistemología.

 

Como decíamos; en Jenófanes aparece claramente la contraposición entre verdad y apariencia, y entre certeza y opinión.

No hay certeza.

Todo son opiniones.

«Lo cierto no lo supo ningún hombre, ni habrá nadie que lo sepa».

 

 

Física.

 

Las alusiones de Jenófanes a la «Física» de los milesios deben entenderse probablemente en sentido irónico y burlesco.

Admiraba a Tales por haber predicho un eclipse.

Pero ridiculiza a Pitágoras; aludiendo a la transmigración de las almas, a la respiración cósmica; y a la disgregación del ser lleno por medio del vacío.

El primer principio de las cosas es la tierra; de la cual salen y a la cual vuelven todas las cosas.

Los vivientes nacen del fango, o sea, de la tierra mezclada con el agua.

La Tierra es infinita, y no está rodeada por el aire (pneuma) ni por el cielo.

Los astros se forman de las exhalaciones desprendidas de la Tierra bajo el calor del Sol; las cuales ascienden en forma de pequeñas centellitas; que se acumulan, se inflaman y se extinguen diariamente ».

El mundo estrena cada mañana un nuevo Sol.

La Luna es una nube densa, con luz propia que se forma y se extingue cada mes ».

El arco iris es una niebla aparentemente de varios colores.

Todas las cosas del mundo se destruyen periódicamente; mediante la disolución de la Tierra en el Océano;

Volviendo al fango primordial, de donde vuelven a salir indefinidamente.

 

Un indicio de esa disolución es la sal que queda cuando se evapora el agua del mar.

 

Pero el ser permanece siempre en su unidad inmutable, aunque se muevan y destruyan las cosas particulares.

 

 

Teología.

 

 

Jenófanes ridiculiza el antropomorfismo de Homero y Hesíodo; “que atribuyen a los dioses todo cuanto es censurable y vergonzoso entre los hombres; hurtos, adulterios, engaños recíprocos”; y “muchísimas cosas ilícitas”.

Combate el politeísmo, proclamando la existencia de un Dios único; eterno, inmóvil, inmutable, inalterable, inteligentísimo; que está por encima de todos los dioses; y que no se parece en nada a los hombres.

 

“Todo él ve, todo él oye, todo él piensa”.

 

Mueve todas las cosas con su pensamiento, “omnipresente y rápido como el rayo”.

 

En Jenófanes; no se trata de un monoteísmo; pues admite la existencia de dioses inferiores y demonios.

 

Los  antiguos lo entendieron en el sentido de un monismo estricto; pero más bien, hay que interpretarlo a la manera de los milesios; cuyas doctrinas conocía; o sea, como un principio material único; del que proceden todas las cosas, es decir, de la Tierra; o como un  esfera redonda y cerrada; fuera de la cual no existe nada, si bien dentro de ella admite la existencia de seres particulares; que aparecen y vuelven a desaparecer.

 

Parménides recogerá esta idea; pero lo exagerará hasta llegar a un monismo estático; negando la distinción entre el ser y las cosas particulares.

 

 

Ética.

 

 

Jenófanes proclamó una vida más austera que lo común de su tiempo.

 

En su Silloi criticaba duramente las costumbres de sus contemporáneos; su afición al lujo, a los placeres y a los deportes; anteponiendo la fuerza bruta a la sabiduría y a la virtud, la verdad.

 

“Nuestra sabiduría vale más que la fuerza de los hombres y de los caballos”.

“No es justo preferir la fuerza a la provechosa sabiduría”.

“Con las victorias de los púgiles en el pentathlón y en el pancracio; o en los juegos olímpicos; no se ordena mejor la ciudad; ni se llenan los almacenes públicos”.

 

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