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Monismo Estático

La Unidad en MELISO.

La Unidad en MELISO.

La Unidad en Meliso.
La unidad fue uno de los conceptos mantenido por este valiente militar; fue Jefe Naval en la flota que en 440 derrotó frente a Samos; la escuadra ateniense, según referencia de Plutarco; aunque Pericles vengó pronto la derrota.

No es seguro que haya conocido a los eleáticos, aunque Platón dice que pertenece al linaje eleático.

Se conservan algunos fragmentos de su poema Sobre el Ser o Sobre la Naturaleza.
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Aristóteles lo califica de rústico y obtuso por haber confundido el ser con el mundo material.

Mantiene el concepto eleático de la unidad, la eternidad, la homogeneidad, la uniformidad y la inmovilidad del ser.

El Concepto de Ser.

Pero modifica el concepto de ser limitado y redondo como una esfera, afirmando su infinitud.

El ser (mundo) es infinito, sin principio ni fin.

Mezcla además ideas jónicas (Anaximandro, Anaxímenes) con las eleáticas.

En Jenófanes encontramos una teología de lo Uno; no una filosofía del ser.

Aristóteles atribuye a Jenófanes; la tesis de que lo «uno» es «dios» o «dios» es lo «uno»; sugiriendo después que ese «dios»; no es más que el nombre que Jenófanes dio al Universo.

Otras fuentes atribuyen a Jenófanes la deducción de algunos atributos de dios: 1. eterno; 2. uno; 3. homogéneo en todas sus partes y determinado; 4. esférico; 5. dotado de sensación en todas sus partes.

Es curioso que los cuatro primeros de esos predicados son los mismos que enumera Parménides.

Si bien es cierto, que los predicados enumerados por Parménides y Jenófanes son los mismos; existe una diferencia esencial; y es que los sujetos que los reciben, no son los mismos.

Mientras Jenófanes habla de dios, Parménides habla del ser; o más precisamente, de lo que es.

Estas significativas contradicciones; obligan a Meliso a recomponer
el «ser» de Parménides en el uno, eterno, infinito y homogéneo;
determinando un viraje que abre una fractura en la gnoseología
eléata; que tendrá consecuencias escépticas insospechadas.

Las razones que acabo de presentar son válidas para comprender
la rectificación de algunos conceptos de Parménides; pero no
explican por qué su gnoseología es reconocida por los propios
escépticos como antecesora del escepticismo.

La causa de esta importante variación; viene determinada por la necesidad de fundamentar esa reconstrucción de los atributos del «ser»; en una gnoseología radical; la crítica a cualquier tipo de conocimiento sensible.

Si atendemos a los sentidos; medita Meliso, sólo percibimos cosas
cambiantes; movimiento continuo en un mundo de apariencias que
configura un mundo contradictorio y falaz donde predomina el
tránsito del ser al no-ser.

Sin embargo, esta consideración es inaceptable para Meliso; pues la realidad es una e indivisible; no generada y eterna, homogénea, inmóvil y no sujeta a nacimiento o cambio.

La Inexistencia del Vacío.

Así, mientras Parménides afirma tanto la absoluta realidad del ser; como sus predicados a partir de la fundamental certeza lógica de que podemos decir «es» y no podemos decir «no-es»; Meliso, para quien la originaria ontologización del lógico Parménides no es un problema; sino una premisa indiscutible y verdadera en su sentido metafísico; exige, ordenadamente, la inexistencia del vacío; a partir del concepto de ser (ente) uno; y
homogéneo; y su inmovilidad a partir de la inexistencia del vacío.

Además, la existencia en Parménides; de una exigencia ontológico lingüística; se encontraba equilibrada con un incipiente logicismo;
en Meliso, por lo contrario, su situación especulativa conduce a la
creación de una lógica muy ontologizada; que excluye todo aquello
que no sea algo intelectivo; es decir, todo aquello que provenga de
la percepción sensible.

Aquí radica la fractura; y que no se reconoce como tal en Meliso; pues pensar única y exclusivamente dentro de los límites de la razón; prepara
el trayecto hacia el escepticismo.

La afirmadón, según la cual lo que no corresponde a las exigencias de la razón no puede ser real; deja a la propia razón sin fundamento, sin medida, ni límites; propinando que la razón intente determinar lo que existe, internamente, sin ningún tipo de control.

 

Separación entre Apariencia y Ser.

La propuesta fundamental de Meliso establece, radicalmente,
una separación tajante, entre apariencia (sensible) y ser (inteligible): la pluralidad que percibimos del mundo sensible; es
apariencia errónea; mientras que el acto de aprehensión del ser por el
pensamiento; invalida justamente ese devenir.

La consecuencia epistemológica de este enunciado; tiene necesariamente que admitir la eternidad, infinitud y homogeneidad del ser.

 

La pluralidad es engañosa, la Unidad no.

Afirmar la existencia de una pluralidad engañosa sobre lo que
aparece; sólo es posible si y solo si renunciamos a la unidad: lo
cual es imposible.

Por eso, hay que descartar que el ser sea producido por una mezcla; ya sea generada por yuxtaposición o por superposición de la pluralidad en lo uno, ya que de aceptar la pluralidad excluiríamos absolutamente toda unidad.

Si existe incompatibilidad entre unidad y multiplicidad, como parece que existe, habrá que renunciar a alguna de ellas; a la unidad no se
puede renunciar; pues lo uno sólo puede ser uno, eterno, homogéneo;
luego hay que renunciar a la pluralidad: «Pero es todo, y
es infinito; en efecto, si fuesen dos o más se limitarían los unos por los otros».

Si como la lógica demuestra la unidad es todo; entonces hay que renunciar a la pluralidad; puesto que la unidad no puede ser compatible con la pluralidad; ya que ella sola no puede ocupar a la vez el «ser» y
el «aparecer»; pues no es posible que el ser pueda ser muchos; y
por tanto, tampoco es posible que los seres sean múltiples; ya que
esto presupondría el movimiento y el no-ser.

A partir de aquí se puede hablar de una cierta ruptura con el pensamiento de Parménides: estas mismas hipótesis empujan a establecer explícitamente la oposición entre ser y aparecer.

Lo uno es, la pluralidad aparece, no es más que apariencia errónea, falsa.

Si la pluralidad, por tanto, no es, tampoco puede ser que aparezca.

Ese aparecer no es un aparecer de los fenómenos en sentido estricto; como posteriormente reivindicarán algunos escépticos; sino un aparecer erróneo donde hay ausencia de rectitud, de orden; es un puro imaginar, o también un puro fantasear; que es característico de la sensibilidad.

 

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