Filosofía primera de Aristóteles.

Filosofía primera de Aristóteles.

Filosofía primera de Aristóteles.
Filosofía primera de Aristóteles.
  1. Noción.

 

Aristóteles llamó Filosofía primera a lo que conocemos como Metafísica y para él de por sí sería además una Teología. Los estudios críticos de los últimos años (Jaeger, Nuyens, Oggioni, Owens, Zurcher, Ross) han llegado a la conclusión de que el conjunto de catorce libros conocidos bajo la denominación de Metafísica no constituye un tratado unitario y sistemático, sino una agrupación (sylloge) de monografías diversas por su contenido y por su cronología. Aunque las discrepancias entre los críticos sean grandes en cuanto al orden de los tratados, sin embargo, el solo hecho de poderse proponer el problema es indicio de que tiene un fundamento real y no puede soslayarse en la interpretación del pensamiento de Aristóteles. Sigue leyendo Filosofía primera de Aristóteles.

La Ciencia en Aristóteles

La Ciencia en Aristóteles

Las Ciencias en Aristóteles.
Las Ciencias en Aristóteles.
  1. El conocimiento científico.

Aristóteles conserva el mismo concepto de ciencia que los presocráticos y que su maestro, o sea un conocimiento fijo, estable y cierto. Pero la transformación que hace sufrir al concepto platónico de la realidad repercute profundamente en su concepto de la ciencia. Suprime el mundo trascendente de las Ideas de Platón y solamente admite la existencia de sustancias particulares e individuas, distribuidas jerárquicamente en tres grandes planos: 1, ° terrestres; 2. ° celestes, y 3, ° divina, que es única, ocupando ella sola el lugar de las Ideas platónicas. Suprime también las nociones de participación y de imitación. Cada sustancia tiene su propio ser, debido tan solo a las cuatro causas que intervienen en su generación, y que no es ni participación ni imitación de ninguna otra realidad trascendente. Sigue leyendo La Ciencia en Aristóteles

La Realidad en Aristóteles

La Realidad en Aristóteles

La Realidad en Aristóteles
La Realidad en Aristóteles

La Actitud de Aristóteles.

 

La Realidad no es vista del mismo modo que sus antecesores, para comprenderla veamos en primer lugar la actitud aristotélica y luego el orden y jerarquía de su sistema. Sigue leyendo La Realidad en Aristóteles

Cuáles fueron los Escritos Aristotélicos.

Cuáles fueron los Escritos Aristotélicos.

Cuáles fueron los escritos aristotélicos
Cuáles fueron los escritos aristotélicos

Escritos Exotéricos y Esotéricos.

 Se atribuyen a Aristóteles unos cuatrocientos escritos. Un grupo, conocido como exotéricos, estaban destinados al gran público y se han perdido; eran diálogos a la manera platónica y pertenecían a la época de la Academia; de algunos de ellos se conservan breves fragmentos; interesando especialmente el Eudemo, el Protréptico —plenamente platónico— y Sobre la Filosofía, donde ya critica la teoría de las ideas. Sigue leyendo Cuáles fueron los Escritos Aristotélicos.

Quién fue Aristóteles.

Quién fue Aristóteles

Quién fue Aristóteles.
Quién fue Aristóteles.

Aristóteles (384-322), fue el más grande discípulo de Platón; ahora bien, no hay que buscarlo entre los continuadores de la Academia, sino que comparte con el maestro la cumbre de la filosofía griega y aun de todo Occidente. Sigue leyendo Quién fue Aristóteles.

La Importancia de la Virtud en Platón.

La Importancia de la Virtud en Platón.

La importancia de la Virtud en Platón.
La importancia de la Virtud en Platón.

Al Sumo Bien, en el cual consiste la felicidad del hombre, se llega por la práctica de la virtud (areté), que Platón considera como la cosa más preciosa del mundo: “Todo cuanto oro hay encima y debajo de la tierra no es bastante para darlo en cambio por la virtud».

Aunque el concepto platónico de virtud queda todavía lejos de la exactitud sistemática que alcanzará en Aristóteles, no obstante, Platón esboza ya muchas ideas fundamentales que después precisará su discípulo. La diversidad de nociones que aparecen en los distintos Diálogos se armoniza, si se citan dentro de un concepto total, que se va aclarando conforme avanza el desarrollo de su pensamiento. Sigue leyendo La Importancia de la Virtud en Platón.

La Ley y la Justicia en Platón.

La Ley y la Justicia en Platón.

La Ley y la Justicia en Platón.
La Ley y la Justicia en Platón.

La ley.

En cuanto a la Ley, Platón rebasa la estrechez del particularismo de su maestro Sócrates, tratando de buscar a la ley un fundamento sólido, estable y universal, independiente de la diversidad y variedad de las normas y costumbres de cada ciudad. A esta ampliación del concepto de la ley habían contribuido los sofistas, poniendo de relieve la pluralidad, el relativismo y la diversidad de las leyes civiles locales, contraponiéndolas a la estabilidad, fijeza y universalidad de la ley natural. Sigue leyendo La Ley y la Justicia en Platón.

La Política en Platón 

La Política en Platón 

La Política en Platón.
La Política en Platón.

Para apreciar la gran importancia que Platón concede a la ciencia política basta con fijarnos en que le dedica sus dos Diálogos más extensos, el Republica I y las Leyes además de otro dialogo especial, el Político.


Origen de la sociedad.

A los griegos les resultaba difícil concebir al hombre en estado de aislamiento. Consideraban la sociedad como un resultado que brota necesariamente de la misma condición de la naturaleza humana.
Aristóteles reprocha a Platón señalar el origen de la sociedad, fijándose sobre todo en factores de orden económico. Sigue leyendo La Política en Platón 

Las Formas de Gobierno de Platón.

Las Formas de Gobierno de Platón.

Las formas de gobierno
Las formas de gobierno

Las formas de gobierno que Platón sistematizó en su República acerca de la diversidad de regímenes políticos conocidos en su tiempo, conforme a su concepto de los distintos «modos de almas», que considera existentes en el hombre. A los cinco modos de almas corresponden cinco modos de gobierno.

La perfección del hombre consiste en el equilibrio perfecto entre todos sus elementos integrantes, reducidos a unidad y regidos por la prudencia del alma superior (nous). Es el tipo de hombre real o de filósofo. La degeneración comienza cuando el alma racional pierde su predominio, y prevalecen las inferiores, llegando a su punto más bajo cuando llegan a dominar los instintos anárquicos de orden puramente sensitivo y pasional. De este desorden resultan los tipos humanos del ambicioso, dominado por el ansia de poder y de honores, y el aviaro, ávido de riquezas.

Cosa semejante sucede en la ciudad. Las distintas clases sociales corresponden a las distintas almas del hombre. Los regímenes van degenerando a partir del más perfecto, aristocracia, pasando por la timocracia, la oligarquía y la democracia, hasta terminar finalmente en la tiranía, que es el peor de todos, en el que no se encuentra nada lueno.

 

Monarquía o aristocracia.

Es la forma pura, ideal y perfecta (gobierno de los mejores), en que el mando es ejercido por un hombre egregio o por unos pocos hombres eminentes, los cuales rigen la ciudad conforme a la prudencia. En ese régimen, adscrito a tiempos legendarios y considerado como el primitivo de Grecia, no existía la división de la propiedad, todas las cosas eran comunes y el equilibrio más perfecto reinaba entre todas las clases sociales.

Las formas de gobierno
Las formas de gobierno

La decadencia de este régimen se inicia por descuidar los gobernantes el cálculo o la aplicación del número nupcial que debe regular las uniones entre las parejas, dando por resultado el desequilibrio social, que se va acentuando cada vez más. Así se originan todos los demás regímenes, que son degeneraciones viciosas o enfermedades de la ciudad. En primer lugar, resulta la:

 

Timocracia o tirnarquía.

Mezcladas las razas de oro, plata, bronce y hierro, se produce la desarmonía y la discordia interior. Se dividen las tierras, hasta entonces comunes. El elemento pasional, que ambiciona victorias y honores, prevalece sobre el racional. Predomina la clase militar, apoderándose de las riquezas y oprimiendo a las inferiores de labradores y artesanos. Este régimen no es todavía del todo malo, porque conserva aún algunos rasgos del régimen aristocrático, pero prepara el camino al advenimiento de otra forma peor de gobierno, que es la oligarquía.

Platón se refiere en concreto al régimen espartano, en el cual se realizan las dos formas, timocrática (s.V) y oligárquica (s.IV). La admiración hacia ese régimen, al que en gran parte se atribuían sus victorias sobre una Atenas debilitada por la democracia, tenía más de tópico, que de otra cosa. Platón no lo considera tampoco como régimen perfecto, sino como una forma ya degenerada, aunque en menor grado que la ateniense, pero en la que aún perduraban algunas, de las virtudes de la educación griega primitiva.

 

Oligarquía.

La ambición creciente de riquezas da por resultado su concentración en manos de una pequeña minoría. De aquí se origina la división de la ciudad en dos clases antagónicas: una pequeña, de magnates riquísimos (oligarcas), que acaparan el dinero y las posesiones, y otra compuesta por una multitud empobrecida, carente hasta de los medios más elementales de vida. Los oligarcas (zánganos con aguijón) se ven obligados a dominar por el terror a un pueblo que los aborrece y que aguarda la ocasión de expulsarlos violentamente del poder.

 

Democracia

Una vez exterminados los oligarcas, el pueblo se apodera del gobierno. Entonces en la ciudad impera la libertad consistente más bien en una verdadera anarquía, en que cada cual hace lo que se le antoja, dejándose llevar por el desenfreno de sus deseos. Todos se consideran capaces para regir la ciudad. Los cargos se proveen por elección popular, y de ordinario recaen en los menos dignos y preparados.

Platón, que conoció en Atenas el régimen democrático, lo fustiga con sus más finas ironías, aunque dirigidas no contra el pueblo en sí mismo, sino contra los demagogos que lo arrastraban en los vaivenes de sus ambiciones, «manto abigarrado de todos los colores”.

 

Tiranía.

En medio del desorden producido por el exceso de libertad, terminan por prevalecer los más audaces y violentos y sobreviene la reacción. El demagogo favorito del pueblo se apodera del mando y se erige en tirano, suprimiendo por completo la libertad. Es el reino más completo de la injusticia, en que impera el desorden, pues se rompe la armonía entre las diversas partes integrantes del Estado, prevaleciendo la más inferior, quedando entronizadas las pasiones más viles y odiosas, encarnadas en el tirano. Es el grado más bajo a que puede llegar la degeneración social de las formas de gobierno.

Platón, que tiene en este punto presente sus experiencias de Siracusa y otras formas de tiranía, como la de Pisístrato y Periandro de Corinto, describe el carácter del tirano con rasgos vivísimos y sombríos. El alma del tirano está dominada por todos los deseos inferiores, tanto los necesarios como los superfluos. A pesar de las apariencias, su vida es la más infeliz de todas. Aplicando un curioso procedimiento matemático, tratá de demostrar que el tirano es desgraciado en el año trescientos sesenta y cuatro días y medio.

En el Político simplifica Platón las formas de gobierno, reduciéndolas a tres fundamentales: monarquía, aristocracia y democracia. El hombre debe imitar el orden del Universo en sus instituciones y en sus leyes. Y ante el hecho inevitable de la degeneración progresiva, propone como remedio la sustitución del poder personal del monarca por el poder de la ley. «Ya que es difícil encontrar el rey ideal, el poder del monarca debe sustituirse por la dictadura de la ley».

 

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