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Ensayo de la Vaca: Una historia de conformismo y mediocridad por Gabriela Giselle Villalba.

Ensayo de la Vaca: Una historia de conformismo y mediocridad.

 

Ensayo de la Vaca
Ensayo de la Vaca por Gabriela Giselle Villalba

El trabajo de esta alumna está hecho a partir de un cuento motivacional anónimo: La Vaca. Si habré corregido algo, quizá haya sido algún punto y coma. Y se debe entender una «cierta ética hedonista (ética del bienestar)»; propia de la edad y las aspiraciones de una persona que se prepara para emprender su camino.

Es uno de los trabajos que más me gustó; especialmente por la capacidad de transmitir en su totalidad su pensamiento; de parte de la novel escritora. Siempre me quedo con ese gusto de que pueden escribir más, desarrollar mas su idea, en los alumnos de este nivel. En este caso creo que cumple satisfactoriamente al menos en parte ese cometido.

Luis Darío Barrios

 

La historia empieza con un viejo maestro que deseaba enseñar a su discípulo la razón por la cual muchas personas viven atadas a una vida de conformismo y mediocridad, y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar.

La historia cuenta que para impartir esta lección al joven aprendiz, había decidido, el maestro, visitar algunos de los parajes más pobres de la provincia.

Así, después de buscar encontraron la casa más pobre de todas, en la que vivían ocho personas y su único bien material era una vaca flaca y malnutrida. Esta era lo único que los separaba de la miseria total.

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Allí, en medio de la basura y el desorden, pasaron la noche. Al día siguiente, en silencio se dispusieron a partir.

Salieron de la casa y el maestro le dijo, “es hora de aprendas la lección que has venido a aprender”.

Dicho esto, el anciano sacó una daga y degolló de un tajo a la vaca.

El joven, angustiado por lo sucedido, le pregunta ¿Qué has hecho maestro? Y éste omitió sus preguntas.

El joven estaba preocupado, por lo sucedido.

Luego de un año se dispusieron a volver al lugar a comprobar que había ocurrido con esa familia y se encontraron con que la vieja casucha ya no se encontraba, en su lugar había una gran casa, y para sorpresa, el hombre que los atendió era el mismo que hace un año.

Luego de la pérdida de la vaca fue muy angustiante y desesperante para el hombre, pero luego, al ver que su familia moriría de hambre, se dispuso a buscar otra fuente de alimento.

Por eso decidieron plantar semillas en la parte de atrás de su casa y sembrar vegetales y legumbres.

Así empezaron a producir mucho, y comenzaron a vender a los mercados también.

De esta manera fueron prosperando hasta llegar a lo que son hoy.

Es como si la muerte de la vaca, hubiese abierto las puertas a una nueva esperanza.

 

El joven había entendido la lección.

 

Hay muchas explicaciones para tratar de entender estos temas: la vaca simboliza el conformismo, las personas se conforman con lo poco que tienen al ver que ello les brinda una falsa seguridad y se autoengañan creyendo que no merecen más de lo que tienen; viven atados a una vida de mediocridad.

A veces es porque le temen a descubrir cosas nuevas, a lo desconocido.

 

El conformismo es una de las causas de la pobreza, y el cambio crea prosperidad.

 

Cuando decidimos cambiar nuestra vida, ya sea en cosas pequeñas, cambiar una hora de televisión por leer un libro, o el celular por hablar con otras personas y descubrir cosas nuevas; prepararnos para cambiar de profesión o trabajo al ver que no somos felices al estar donde estamos, al hacer lo que hacemos.

Podemos descubrir nuevos horizontes, donde nos daremos cuenta de que hay caminos mejores en los que podemos prosperar y nos gusta, y no solamente estar atado a un trabajo que no nos gusta sólo porque cubre nuestras necesidades básicas.

Lograr esto no es sencillo, sobre todo porque puede haber trabas, a veces imaginarias, que nos impidan progresar.

Es necesario tener mucha fuerza de voluntad y tener metas fijas, fines próximos para llegar al fin, y estar en completo bienestar con uno mismo.

Nosotros creamos las circunstancias con nuestras decisiones diarias, por ejemplo, cuando no entendemos algo al leerlo, podemos quejarnos y abandonarlo, por el contrario, volver a intentarlo hasta lograrlo; son decisiones que pueden cambiar rotundamente nuestra vida.

Si no estamos contentos con nuestra vida, cambiémosla.

De nada sirve quejarse y culpar al sistema de nuestros fracasos.

Nunca es tarde para cambiar de vida. Para un país o institución o persona, la siguiente frase es 100 por ciento cierta,

“El progreso es imposible sin el cambio”.

Todos tenemos vacas en nuestras vidas, que nos mantienen atadas a una vida de mediocridad, y no nos dejan buscar nuevas oportunidades.

Cargamos con pretextos y disculpas de por qué no estamos viviendo la vida que en realidad queremos.

Nos damos excusas que a nosotros mismos creemos, y que nos dan un falso sentido de estar bien, cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades por descubrir; oportunidades que sólo podemos apreciar una vez hayamos matado nuestras vacas.

Por Gabriela Giselle Villalba.

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